Elik0575
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nunca podías olvidar al niño de ojos negros
que aprendía a tocar el piano
contigo.
Siempre le tenías en cuenta
para refrescar su memoria
en los acordes altos
y los bajos
de las piezas clásicas
que se plasmaron
desde la niñez.
Así que
tu ternura incomparable,
en bellos versos de cánticos y serenata
el piano compartía
al oído de quien amaste.
Perfecta
maestra de la luz
que labró con cada bello toque
la pasión por la música
y otros dones.
No está de más decir
que le gustaba la hora del descanso
porque había siempre leche caliente
y galletas de avena untadas con mermelada,
hechas por tus propias manos.
Ese niño era feliz.
Ese niño te extraña hoy.
Ese niño sigue recordando tus clases de música.
Ese niño te sigue amando
cuando toca en soledad el piano.
Ese niño te recuerda
aun con la mirada dulce y la sonrisa abierta
porque había aprendido por fin a tocar Chopin.
Nunca olvidó tu rostro maravillado.
"Tu niño
amado".
que aprendía a tocar el piano
contigo.
Siempre le tenías en cuenta
para refrescar su memoria
en los acordes altos
y los bajos
de las piezas clásicas
que se plasmaron
desde la niñez.
Así que
tu ternura incomparable,
en bellos versos de cánticos y serenata
el piano compartía
al oído de quien amaste.
Perfecta
maestra de la luz
que labró con cada bello toque
la pasión por la música
y otros dones.
No está de más decir
que le gustaba la hora del descanso
porque había siempre leche caliente
y galletas de avena untadas con mermelada,
hechas por tus propias manos.
Ese niño era feliz.
Ese niño te extraña hoy.
Ese niño sigue recordando tus clases de música.
Ese niño te sigue amando
cuando toca en soledad el piano.
Ese niño te recuerda
aun con la mirada dulce y la sonrisa abierta
porque había aprendido por fin a tocar Chopin.
Nunca olvidó tu rostro maravillado.
"Tu niño
amado".