AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
TU NOMBRE Y TU PIEL
El deseo de ser precursor de tu amor
virginal, me lleva a soñar a las montañas.
Allá tus labios están hechos de magnolias
y tus manos son mariposas que acarician
sin marcharse, la misma montaña
es como tus senos, ondulada,
crispada en mis dedos.
Predecesor de tus besos,
he conversado con el Dios de la montaña
y se sonríe del deseo, apoya mis sueños
y los árboles conniven en mi ansiedad
dulce, infinita e impoluta...
La hierba dulcemente me besa y anima
mi ilusión. Un cisne frena su vuelo
y me saluda y me regala un verso de Verlaine,
muy codicioso y satiricón, como él mismo.
En el verso está tu nombre y tu piel loca
e hirsuta, como cuando Baco desvirga
en su glotonería, a una náyade, que ha
escapado de su fuente vestal, para beber
ese néctar, nacido de las entrañas del bosque,
inflamado también de amores furtivos...
y Cuando bajo a la realidad que te
circunda, el sueño vuelve y deseo ser
precursor de tus orgasmos benditos...
El deseo de ser precursor de tu amor
virginal, me lleva a soñar a las montañas.
Allá tus labios están hechos de magnolias
y tus manos son mariposas que acarician
sin marcharse, la misma montaña
es como tus senos, ondulada,
crispada en mis dedos.
Predecesor de tus besos,
he conversado con el Dios de la montaña
y se sonríe del deseo, apoya mis sueños
y los árboles conniven en mi ansiedad
dulce, infinita e impoluta...
La hierba dulcemente me besa y anima
mi ilusión. Un cisne frena su vuelo
y me saluda y me regala un verso de Verlaine,
muy codicioso y satiricón, como él mismo.
En el verso está tu nombre y tu piel loca
e hirsuta, como cuando Baco desvirga
en su glotonería, a una náyade, que ha
escapado de su fuente vestal, para beber
ese néctar, nacido de las entrañas del bosque,
inflamado también de amores furtivos...
y Cuando bajo a la realidad que te
circunda, el sueño vuelve y deseo ser
precursor de tus orgasmos benditos...