Josauri
Poeta recién llegado
Hundido en la oscuridad estaba,
entonces, una voz escuché,
trataba de distinguir de que hablaba,
y cuando oí tu nombre, desperté.
Abrí los ojos, me levanté,
entonces, la radio encendí,
sorpresa mía cuando noté,
tu nombre también estaba allí.
Salí de bañarme,
desayuné, el periódico cogí,
para luego cuenta darme,
que tu nombre ahí leí.
De mi casa yo salí,
al trabajo me dirigía,
un cartel en el trayecto vi,
y tu nombre ahí venía.
En los libros, el correo,
donde sea tu nombre veo,
y si a caso me volteo,
entonces, sólo lo leo.
De regreso, voy a casa,
caminando he de volver,
con un letrero un camión que pasa,
donde tu nombre puedo ver.
Durante la comida, lo mismo,
no importa que acontece,
incluso cuando hay sismo,
tu nombre se aparece.
En la radio, o en la tele,
inclusive el Internet,
no importa donde fuere,
tu nombre yo he de ver.
Entre la gente lo escucho,
y comienzo a suspirar,
y cuando creo que ya es mucho,
tu nombre empiezo a recitar.
Pero cuando no lo oigo,
o no lo logro percibir,
entonces ya no sigo,
hasta no volverlo a oír.
De noche ya es hoy,
casi hora de acostarse,
pero de aquí no me voy,
si tu nombre no escuchase.
Así que antes de dormir,
y de mis ojos cerrar,
tu nombre he de repetir,
hundido en la oscuridad...
entonces, una voz escuché,
trataba de distinguir de que hablaba,
y cuando oí tu nombre, desperté.
Abrí los ojos, me levanté,
entonces, la radio encendí,
sorpresa mía cuando noté,
tu nombre también estaba allí.
Salí de bañarme,
desayuné, el periódico cogí,
para luego cuenta darme,
que tu nombre ahí leí.
De mi casa yo salí,
al trabajo me dirigía,
un cartel en el trayecto vi,
y tu nombre ahí venía.
En los libros, el correo,
donde sea tu nombre veo,
y si a caso me volteo,
entonces, sólo lo leo.
De regreso, voy a casa,
caminando he de volver,
con un letrero un camión que pasa,
donde tu nombre puedo ver.
Durante la comida, lo mismo,
no importa que acontece,
incluso cuando hay sismo,
tu nombre se aparece.
En la radio, o en la tele,
inclusive el Internet,
no importa donde fuere,
tu nombre yo he de ver.
Entre la gente lo escucho,
y comienzo a suspirar,
y cuando creo que ya es mucho,
tu nombre empiezo a recitar.
Pero cuando no lo oigo,
o no lo logro percibir,
entonces ya no sigo,
hasta no volverlo a oír.
De noche ya es hoy,
casi hora de acostarse,
pero de aquí no me voy,
si tu nombre no escuchase.
Así que antes de dormir,
y de mis ojos cerrar,
tu nombre he de repetir,
hundido en la oscuridad...