Por todas partes tu nombre
me detiene
murmurando nostalgias,
recontando los años
que se resisten al olvido.
Entra por las ventanas
o toca el timbre de mi casa
como niño travieso
y se queda en las flores
en donde crecen los paisajes.
La luna está en tu nombre
redondo y claro,
y también está el árbol,
la pantalla en que escribo,
el llanto de los prados,
la silenciosa tarde
que cae por los tejados
alimentando con ternura
el ala blanca de los pájaros.
Lo encuentro entre los libros,
en la mesa del diario,
y en mi boca tu nombre
se vuelve de amaranto.
Donde la luz comienza
y se levanta el día,
allí empieza tu nombre
y nunca se termina...
me detiene
murmurando nostalgias,
recontando los años
que se resisten al olvido.
Entra por las ventanas
o toca el timbre de mi casa
como niño travieso
y se queda en las flores
en donde crecen los paisajes.
La luna está en tu nombre
redondo y claro,
y también está el árbol,
la pantalla en que escribo,
el llanto de los prados,
la silenciosa tarde
que cae por los tejados
alimentando con ternura
el ala blanca de los pájaros.
Lo encuentro entre los libros,
en la mesa del diario,
y en mi boca tu nombre
se vuelve de amaranto.
Donde la luz comienza
y se levanta el día,
allí empieza tu nombre
y nunca se termina...
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