Cesia solan
Poeta recién llegado
Ojalá ser capaz de entenderte, mente maldita. Ojalá entender cada palabra que sale de ti, llena de hipocresía por quedar al margen de lo que llamas verdad.
Ojalá entenderte para decirte qué te hace falta en tu vida, pero con razón todo es una falsedad: vives en una quimera, te deshaces, lloras; ni siquiera buscas consuelo porque sabes que no eres digno de ello.
¿Cuándo dejarás la farsa y dejarás de proclamar a esos que consideras “dioses”, solo por unos pequeños muñecos y nombres escritos con sangre de cerdo?
Supongo que no has visto la magnitud de tus acciones, lo que pagarás con tu propia sangre, con lo más amado para ti. Rogarás y rogarás, y te volverás creyente del único Dios que existe… pero ¿tendrás perdón? Dúdalo. Teme por tu vida, porque cada cosa tiene su karma.
El karma se cobra en vida, y Dios te lo cobra en muerte.
¿Serás capaz de seguir sin entender con qué juegas? ¿En qué mares te estás metiendo sin ser coherente, sin tener miedo y solo por la soberbia de los tres?
Todo este peso que cargo, con todo este malestar, sé que es a causa tuya. Este peso te lo dejo a ti y a tus “hijos”, a tu vida, a todo lo tuyo. No me corresponde.
Ojalá entenderte para decirte qué te hace falta en tu vida, pero con razón todo es una falsedad: vives en una quimera, te deshaces, lloras; ni siquiera buscas consuelo porque sabes que no eres digno de ello.
¿Cuándo dejarás la farsa y dejarás de proclamar a esos que consideras “dioses”, solo por unos pequeños muñecos y nombres escritos con sangre de cerdo?
Supongo que no has visto la magnitud de tus acciones, lo que pagarás con tu propia sangre, con lo más amado para ti. Rogarás y rogarás, y te volverás creyente del único Dios que existe… pero ¿tendrás perdón? Dúdalo. Teme por tu vida, porque cada cosa tiene su karma.
El karma se cobra en vida, y Dios te lo cobra en muerte.
¿Serás capaz de seguir sin entender con qué juegas? ¿En qué mares te estás metiendo sin ser coherente, sin tener miedo y solo por la soberbia de los tres?
Todo este peso que cargo, con todo este malestar, sé que es a causa tuya. Este peso te lo dejo a ti y a tus “hijos”, a tu vida, a todo lo tuyo. No me corresponde.