Francisco León Román
Poeta recién llegado
Desde que te conocí, no comprendo el concepto de normalidad.
Eres simplemente extraordinaria, fuera de este mundo.
Eres la única persona que al pensarla trae de vuelta los recuerdos de la infancia.
Eres como aquella niña con la que todos quieren jugar,
y siento que he ganado mi espacio y te he convertido en mi compañera del crimen.
Aunque no juguemos en los jardines, si que los hacemos con las palabras.
Tú intentando convencerme que eres una niña más y yo sin comprenderte.
No entiendo tu normalidad, no la entiendo.
Si cuando hablamos por las mañanas alegras mi día y cuando cierro los ojos,
me inundo en la más exquisita fantasía tan sólo con recordar tu nombre.
Si cuando estoy contigo soy consciente de la existencia de la materia,
soy consciente que mi cuerpo me pertenece pero mi esencia es solo tuya.
Si esto es normalidad explícame lo extraordinario.
Aunque siento que lo conozco ya y únicamente me bastó con tu sonrisa.
Definitivamente no, no entiendo tu normalidad.
Porque te admiro y admirarte es más que quererte.
Algún día entenderé tu concepto de normalidad,
pero extraordinaria como tú ninguna.
Eres simplemente extraordinaria, fuera de este mundo.
Eres la única persona que al pensarla trae de vuelta los recuerdos de la infancia.
Eres como aquella niña con la que todos quieren jugar,
y siento que he ganado mi espacio y te he convertido en mi compañera del crimen.
Aunque no juguemos en los jardines, si que los hacemos con las palabras.
Tú intentando convencerme que eres una niña más y yo sin comprenderte.
No entiendo tu normalidad, no la entiendo.
Si cuando hablamos por las mañanas alegras mi día y cuando cierro los ojos,
me inundo en la más exquisita fantasía tan sólo con recordar tu nombre.
Si cuando estoy contigo soy consciente de la existencia de la materia,
soy consciente que mi cuerpo me pertenece pero mi esencia es solo tuya.
Si esto es normalidad explícame lo extraordinario.
Aunque siento que lo conozco ya y únicamente me bastó con tu sonrisa.
Definitivamente no, no entiendo tu normalidad.
Porque te admiro y admirarte es más que quererte.
Algún día entenderé tu concepto de normalidad,
pero extraordinaria como tú ninguna.