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Perdido en tu cintura,
con tus placeres me abrigo.
Y recostado en tu ombligo,
decido si montaña o llanura.
La montaña tienta
con poderosas razones,
Hacer cumbre en tus pezones,
y gemir la noche lenta
Si la llanura gana el deseo,
entre tus piernas me alojo.
Y bebiendo tus antojos,
tu aire se vuelve jadeo.
A decidir no me obligo,
la noche aun no se esfuma.
En tu cintura de pluma,
me quedo besándote el ombligo.
Poeta que no puede vivir sin el portal
Perdido en tu cintura,
con tus placeres me abrigo.
Y recostado en tu ombligo,
decido si montaña o llanura.
La montaña tienta
con poderosas razones,
Hacer cumbre en tus pezones,
y gemir la noche lenta
Si la llanura gana el deseo,
entre tus piernas me alojo.
Y bebiendo tus antojos,
tu aire se vuelve jadeo.
A decidir no me obligo,
la noche aun no se esfuma.
En tu cintura de pluma,
me quedo besándote el ombligo.
Bello y sensual poema, escritura fluida y dinámica la de tus versos amigo poeta. Un abrazo. Paco.
Poeta que no puede vivir sin el portal
Perdido en tu cintura,
con tus placeres me abrigo.
Y recostado en tu ombligo,
decido si montaña o llanura.
La montaña tienta
con poderosas razones,
Hacer cumbre en tus pezones,
y gemir la noche lenta
Si la llanura gana el deseo,
entre tus piernas me alojo.
Y bebiendo tus antojos,
tu aire se vuelve jadeo.
A decidir no me obligo,
la noche aun no se esfuma.
En tu cintura de pluma,
me quedo besándote el ombligo.
Recorrido intimo que se vierte en ese instinto
de amor y busqueda para construir parcelas de
placer y cauce amoroso. felicidades por la sincronia
de todo el poema y por el sentido dado a ese hecho
de vertientes placenteras.
magnifico. saludos de luzyabsenta
Bello y sensual poema, escritura fluida y dinámica la de tus versos amigo poeta. Un abrazo. Paco.
Gracias...!
Perdido en tu cintura,
con tus placeres me abrigo.
Y recostado en tu ombligo,
decido si montaña o llanura.
La montaña tienta
con poderosas razones,
Hacer cumbre en tus pezones,
y gemir la noche lenta
Si la llanura gana el deseo,
entre tus piernas me alojo.
Y bebiendo tus antojos,
tu aire se vuelve jadeo.
A decidir no me obligo,
la noche aun no se esfuma.
En tu cintura de pluma,
me quedo besándote el ombligo.
Este poema me recuerda una escena de Armagedón, donde los amantes se acicalan con hermosa intimidad su profundo sentir.
Bellos los versos que pintas en el pergamino con delicado erotismo.
Encantada de recorrer tu inspiración llena de emociones
Saludos desde mi espacio
Camelia
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