TU OSCURIDAD ES TODA LA LUZ QUE TENGO
Ahora me dejas la noche que no quiero
y me ahorcas el prepucio
que te supone viva pero infinitamente ausente.
No puedo remendar mis ojos ni darle
estatura al silencio que ioniza los reflujos
vencidos en el tiempo.
Tu oscuridad es toda la luz que tengo
toda la ciencia para llevarse el cansancio
y un pájaro oscuro a la boca.
Reconozco que mis cabellos se levantan de noche
para buscarte allá lejos
y tocarte prosaicamente, como si fueras mía.
Desde donde se oye el mar y la noche
quisiera que solo te oyeras tú,
incuestionablemente necesaria, exquisita
en la tormentosa mandíbula de mis huesos.
Reconozco, es difícil caminar por las noches
con la boca llena de melancolía
y una carie en el ojo cargando tu nombre.
Ahora que soy viejo no puedo olvidarme
de la fragilidad de tus pestañas
ni del rastro que te pronuncia en el fondo de la memoria.
Si tuviera ojos, créeme, te vería otra vez bonita.
Ahora me dejas la noche que no quiero
y me ahorcas el prepucio
que te supone viva pero infinitamente ausente.
No puedo remendar mis ojos ni darle
estatura al silencio que ioniza los reflujos
vencidos en el tiempo.
Tu oscuridad es toda la luz que tengo
toda la ciencia para llevarse el cansancio
y un pájaro oscuro a la boca.
Reconozco que mis cabellos se levantan de noche
para buscarte allá lejos
y tocarte prosaicamente, como si fueras mía.
Desde donde se oye el mar y la noche
quisiera que solo te oyeras tú,
incuestionablemente necesaria, exquisita
en la tormentosa mandíbula de mis huesos.
Reconozco, es difícil caminar por las noches
con la boca llena de melancolía
y una carie en el ojo cargando tu nombre.
Ahora que soy viejo no puedo olvidarme
de la fragilidad de tus pestañas
ni del rastro que te pronuncia en el fondo de la memoria.
Si tuviera ojos, créeme, te vería otra vez bonita.