Y me quedé mirando,
como quien admira la alborada,
sentí ahogarme en tu mirada
cuando por consuelo grato
me decías hasta pronto.
Me adueñé de palabras
de aquellas que indolentes
no permitieron ofrecerte
un indicio de mi alma pasmada
pues veía como te la llevabas prendada.
Sentí la indulgencia de tu sonrisa
tratando de sosegar esta alma desarmada,
de la fuerza y la templanza,
de la ilusión y la esperanza
y como ser sin destino te vi partir
secando de tus ojos lágrimas disimuladas.
Sonreí, pues sentí que era lo que esperabas,
te consolé pues sentí que lo necesitabas,
pero con ello quedé vacío,
mirando con mi alma atribulada
como saciabas con un abrazo
tu pena por llevarte mi alma prendada.
Sibelius
como quien admira la alborada,
sentí ahogarme en tu mirada
cuando por consuelo grato
me decías hasta pronto.
Me adueñé de palabras
de aquellas que indolentes
no permitieron ofrecerte
un indicio de mi alma pasmada
pues veía como te la llevabas prendada.
Sentí la indulgencia de tu sonrisa
tratando de sosegar esta alma desarmada,
de la fuerza y la templanza,
de la ilusión y la esperanza
y como ser sin destino te vi partir
secando de tus ojos lágrimas disimuladas.
Sonreí, pues sentí que era lo que esperabas,
te consolé pues sentí que lo necesitabas,
pero con ello quedé vacío,
mirando con mi alma atribulada
como saciabas con un abrazo
tu pena por llevarte mi alma prendada.
Sibelius
Última edición: