Jorbin_Pineda
Poeta recién llegado
Cuando termina la jornada,
tú estás ahí, sorprendiéndome
en silencio sobre mi cama.
Siendo el complemento perfecto
para mi mesita de noche,
te veo con tu lencería puesta, llamando,
pidiendo a gritos que te toque.
Yo no pierdo el tiempo
y rápido acaricio tu espalda.
Noto cómo tiemblas
y lentamente me abres
las puertas de tu alma.
Ebrio de tu fragancia,
recorro tu cuerpo
en una atmósfera cálida,
tan pura como romántica.
Tu piel blanca se deshace
cuando la acaricio con mis dedos,
tus carnes gimen;
mientras me cuentas secretos,
historias que solo tú y yo conocemos.
Consciente de que cada centímetro,
cada rinconcito de tu cuerpo,
está ahí, ardiendo de deseo.
Me detengo a mirarte
y contemplarte un momento.
Y me doy cuenta:
siempre es el mismo ritual
cuando tengo un libro nuevo.
-Jorbin Pineda
tú estás ahí, sorprendiéndome
en silencio sobre mi cama.
Siendo el complemento perfecto
para mi mesita de noche,
te veo con tu lencería puesta, llamando,
pidiendo a gritos que te toque.
Yo no pierdo el tiempo
y rápido acaricio tu espalda.
Noto cómo tiemblas
y lentamente me abres
las puertas de tu alma.
Ebrio de tu fragancia,
recorro tu cuerpo
en una atmósfera cálida,
tan pura como romántica.
Tu piel blanca se deshace
cuando la acaricio con mis dedos,
tus carnes gimen;
mientras me cuentas secretos,
historias que solo tú y yo conocemos.
Consciente de que cada centímetro,
cada rinconcito de tu cuerpo,
está ahí, ardiendo de deseo.
Me detengo a mirarte
y contemplarte un momento.
Y me doy cuenta:
siempre es el mismo ritual
cuando tengo un libro nuevo.
-Jorbin Pineda