Mateo García Victoria
Poeta recién llegado
Somos las estaciones
de la piel con miel,
todas esas canciones
qué no cantamos bien,
somos dos siendo uno
del unisono y sinfónico
gemido ensordecedor
tan mágico y fascinante
cómo el cine mudo,
de mis labios acariciándote
de los tuyos rompiendo tabús
contestando lo incontestable
haciendo eternos los instantes
en los qué tu me miras y
yo te juro que no dudo,
en entregarte mi ser y existir
para también recibir el tuyo
para desplegar mis alas de Ícaro
para volar por el hermoso paisaje
de tus ojos picaros y desnudos
que cada vez piden más,
en un mar de bocas
qué se besan hasta la saciedad.
de la piel con miel,
todas esas canciones
qué no cantamos bien,
somos dos siendo uno
del unisono y sinfónico
gemido ensordecedor
tan mágico y fascinante
cómo el cine mudo,
de mis labios acariciándote
de los tuyos rompiendo tabús
contestando lo incontestable
haciendo eternos los instantes
en los qué tu me miras y
yo te juro que no dudo,
en entregarte mi ser y existir
para también recibir el tuyo
para desplegar mis alas de Ícaro
para volar por el hermoso paisaje
de tus ojos picaros y desnudos
que cada vez piden más,
en un mar de bocas
qué se besan hasta la saciedad.