Manuel Bast
Poeta que considera el portal su segunda casa
El mar oscuro que es tu mirada
amaina el tiempo cuan mal presagio
y a riesgo incierto del gris naufragio
encallo sobre tu piel felpada.
En un instante no queda nada
salvo tus senos cual dos roelas,
mientras tus labios rasgan mis velas,
horada el mástil tu piel felpada.
Tras los vaivenes queda diezmada
mi necesaria supervivencia,
y el somier cruje por la impaciencia,
cobra mi vida tu piel felpada.
Ya es la tormenta mujer amada
y el cuerpo impele sobre la arena,
tras el naufragio las aguas drena
el lerdo mástil tu piel felpada.
amaina el tiempo cuan mal presagio
y a riesgo incierto del gris naufragio
encallo sobre tu piel felpada.
En un instante no queda nada
salvo tus senos cual dos roelas,
mientras tus labios rasgan mis velas,
horada el mástil tu piel felpada.
Tras los vaivenes queda diezmada
mi necesaria supervivencia,
y el somier cruje por la impaciencia,
cobra mi vida tu piel felpada.
Ya es la tormenta mujer amada
y el cuerpo impele sobre la arena,
tras el naufragio las aguas drena
el lerdo mástil tu piel felpada.
© Manuel Bastidas Mora
Venezuela
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