amormejia
Poeta veterano en el portal
Tu piel,
suspiro en lo hondo que deja tu mirada,
se impregna tu aroma inconfundible
en lo intranquilo de mi pensamiento.
Y empiezo crearte:
hoy quisiera hacerte una rosa,
mañana quizá una amapola,
y el día siguiente un girasol,
un alcatraz o una orquídea…
Te doy el mismo soplo de vida,
y son mis labios más creadores que el mismo verbo,
y mi lengua más dulce que la miel divina,
más aún cuando te tengo en la cercanía de mi hombría.
Huracanado está hoy mi cuerpo,
tu presencia se revuelve en el centro mismo,
en el ojo de esa tormenta, tu presencia,
batiendo mis aguas profundas y someras.
Y quisiera hacerte mi amuleto de la buena suerte,
y llevarte bajo mi brazo izquierdo,
para que oyeres este corazón de pasión latiendo,
queriendo hacer ecos en lo más profundo de tu entraña,
a veces más virgen y a veces más guarra.
Tu piel,
incendio sin sofocar,
manjar servido en la mesa del Edén,
poniendo en su centro la fruta prohibida,
esa que diario me palpita
que me llena y me despierta,
que me hace más hombre que ninguno.
Es a esa piel que quisiera marcar estas letras fugaces
y como un cometa iluminarla de placeres
de este sentimiento que hoy me llena,
y que hoy más desnuda que nunca
me mira a los ojos y se proclama -- mi musa.
Última edición: