Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quisiera vestir mis labios
con pétalos de tu piel
para, sin subir al cielo,
probar un poco de edén;
pues consciente estoy que Dios,
en tus gracias de mujer,
puso agua del paraíso
y en mi boca…puso sed.
Quisiera que tus pupilas
me dijesen que, tal vez,
alguna tarde de lluvia
mi boca será bajel
que dejarás navegar,
sin prisas y sin desdén,
por rubores que en tu cuerpo,
sean olas de clavel.
Por eso tanto quisiera
de tus prendas ser envés
para que así, de esa forma,
entre mi aliento y tu piel
no hubiese nunca distancia
y tu manantial esté
a mis labios, para siempre,
mitigándole la sed.
con pétalos de tu piel
para, sin subir al cielo,
probar un poco de edén;
pues consciente estoy que Dios,
en tus gracias de mujer,
puso agua del paraíso
y en mi boca…puso sed.
Quisiera que tus pupilas
me dijesen que, tal vez,
alguna tarde de lluvia
mi boca será bajel
que dejarás navegar,
sin prisas y sin desdén,
por rubores que en tu cuerpo,
sean olas de clavel.
Por eso tanto quisiera
de tus prendas ser envés
para que así, de esa forma,
entre mi aliento y tu piel
no hubiese nunca distancia
y tu manantial esté
a mis labios, para siempre,
mitigándole la sed.
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