coral
Una dama muy querida en esta casa.
Tu piel y tu alma
Ya desnudé tu piel y pegada
a ella encontré tu alma
a ella encontré tu alma
tu piel era pálida y helada
y tu alma casi, casi evaporada.
y tu alma casi, casi evaporada.
Que se te fue achicando con los años
porque el alma hay que alimentarla
con todos los amores perfumados
y esa inocencia de cuando somos niños,
para no dejar que nos atrape el frío.
con todos los amores perfumados
y esa inocencia de cuando somos niños,
para no dejar que nos atrape el frío.
Un dulce néctar despedido de cada ramo
formado con olivos, mirar al cielo
para ver en cada aurora ese rayo de luz
cobijando los sentidos.
para ver en cada aurora ese rayo de luz
cobijando los sentidos.
¡Ver volar entre las flores mariposas!
secar las perlas derramadas de un chiquillo,
danzar con la alegría de sus risas
y ver la vida alzando esos visillos.
danzar con la alegría de sus risas
y ver la vida alzando esos visillos.
Sentir correr la brisa acariciando las mejillas
correr por esos parques...
quebrar las hojas del otoño con nuestros pies desnudos
y recoger el rocío con las manos.
quebrar las hojas del otoño con nuestros pies desnudos
y recoger el rocío con las manos.
Nunca esperar que nos cubran esas sombras
esas sombras que no tienen esperanzas
porque la vida trae briznas de esos sueños
que no debemos dejar escapar de nuestras manos.
porque la vida trae briznas de esos sueños
que no debemos dejar escapar de nuestras manos.
Ya desnudé tu piel y hoy desnudo tu alma,
es un alma congelada.
¡y pensar que cada maña ese rocío, nos trae
algo para refrescarla!
¡y pensar que cada maña ese rocío, nos trae
algo para refrescarla!
Prudencia arenas
Coral.