Abrazo tu piel en el continente deseado,
me tiemblas con manos en deleite soñado,
me abrazas, te pliegas,
y tu corazón da saltos de rubor en rubor,
temblor en temblor,
hasta que todo tu territorio se repleta de sudor,
de piel erizada, de suaves arrullos, de cálida entrega,
se pliega, te acercas de noche,
te entregas a medias, entregas tus noches,
me abrazas y siento que el día es otra noche,
que mejor es vivirte que tratar de entenderte,
que vienes y te vas y no pides ni dices,
pero todo lo dices,
me hablan tus manos, tus ojos, tus brazos me alcanzan,
me palpan y vienes,
te espero de noche,
te espero en un derroche, en fiesta de besos, caricias, temblores,
estremecidos señores de la noche,
tus manos que corren y buscan,
que alcanzan,
que arrastran cansancio, temores, estremecidos estertores,
regresan a mí cuando cae la noche,
y estamos despiertos,
y estamos desnudos,
y estamos conscientes,
de cada quien,
nosotros,
tú y yo.