Estás presente en mí como en el Universo la luz:
te concebí desde el inicial día de la creación:
eres la primera, la única y la última Eva de mi paraíso;
ya en el primer día de tu nacimiento,
entre mis tinieblas, presentí tu alumbramiento;
la distancia inexistente, el tiempo detenido,
te hicieron para mí la necesidad, la permanencia,
lo indispensable, lo imprescindible;
no eres el motivo de mi amor:
eres el amor mismo conmigo;
no es quererte lo que siento, no es desearte lo que quiero:
es más que adoración, que devoción, que idolatría;
no hay otra coincidencia más grande entre dos seres,
no hay otra comunión más profunda entre dos almas,
no hay otra identificación más íntima entre dos
como tú eres como yo y como ambos somos uno.
te concebí desde el inicial día de la creación:
eres la primera, la única y la última Eva de mi paraíso;
ya en el primer día de tu nacimiento,
entre mis tinieblas, presentí tu alumbramiento;
la distancia inexistente, el tiempo detenido,
te hicieron para mí la necesidad, la permanencia,
lo indispensable, lo imprescindible;
no eres el motivo de mi amor:
eres el amor mismo conmigo;
no es quererte lo que siento, no es desearte lo que quiero:
es más que adoración, que devoción, que idolatría;
no hay otra coincidencia más grande entre dos seres,
no hay otra comunión más profunda entre dos almas,
no hay otra identificación más íntima entre dos
como tú eres como yo y como ambos somos uno.