VICTOR SANTA ROSA
Poeta fiel al portal
TU PRIMICIA.
Ha llegado el ansiado momento amada mía,
instante supremo en que recibo tu primicia;
Ese dote de pureza que tu alma escondía
y que me ofrendas con inocente caricia.
Sublime inocencia que ya no extrañarás,
sobre la enrojecida albura de nuestro lecho,
entre dolor y placer por siempre me amarás
perdurando nuestro deseo nunca satisfecho.
Encendido carmesí que viste este primo encuentro,
es comunión de sentimientos en pasional abrazo,
ruborizado tu amado rostro en apetecido silencio
cómo enrojece la nube en su entrega al Ocaso.
Sentí por momento estremecer tu cuerpo al plácido dolor,
entre tu vientre y el mío el cálido néctar de tu ofrenda,
tus labios en silente gemido tu rostro sereno ya sin temor,
excelso motivo para que mi adoración por ti se encienda.
Y me entregaste tu primicia celosamente cuidada,
inmaculada presea sobre el casto altar del amor,
Bendita semilla que esperó para ser germinada,
sobre la fertilidad de anhelos otorgados con fervor.
Eminente ofrenda de virginal pureza,
que guardaré en los templos del alma.
Intimo secreto entrañado con sutileza
y hace palpitar este corazón que te ama.
Autor: Víctor a. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Cincinnati, Noviembre 29 del 2009.
Ha llegado el ansiado momento amada mía,
instante supremo en que recibo tu primicia;
Ese dote de pureza que tu alma escondía
y que me ofrendas con inocente caricia.
Sublime inocencia que ya no extrañarás,
sobre la enrojecida albura de nuestro lecho,
entre dolor y placer por siempre me amarás
perdurando nuestro deseo nunca satisfecho.
Encendido carmesí que viste este primo encuentro,
es comunión de sentimientos en pasional abrazo,
ruborizado tu amado rostro en apetecido silencio
cómo enrojece la nube en su entrega al Ocaso.
Sentí por momento estremecer tu cuerpo al plácido dolor,
entre tu vientre y el mío el cálido néctar de tu ofrenda,
tus labios en silente gemido tu rostro sereno ya sin temor,
excelso motivo para que mi adoración por ti se encienda.
Y me entregaste tu primicia celosamente cuidada,
inmaculada presea sobre el casto altar del amor,
Bendita semilla que esperó para ser germinada,
sobre la fertilidad de anhelos otorgados con fervor.
Eminente ofrenda de virginal pureza,
que guardaré en los templos del alma.
Intimo secreto entrañado con sutileza
y hace palpitar este corazón que te ama.
Autor: Víctor a. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Cincinnati, Noviembre 29 del 2009.