Roo
Poeta recién llegado
Cada día, al morir el sol,
tu recuerdo aparaece, neblinoso, entre la bruma...
En el ocaso se reflejan mis sueños,
mi mirada si pierde en un horizonte de soles incendiados.
Mi alma es una fugitiva de la noche.
Tu presencia me envuelve, silenciosa,
susurrando débilmente palabras al vacío.
Te pienso, te veo, como un destello de luz que alumbra mis ojos,
que lastima sin dolor.
Te encuentro vagando en mis recuerdos,
amándote sin saberlo...
Y yo, sentada en el umbral de tiempo,
te esperaré, sin palabras, sin tristezas,
sólo con un te quiero.
tu recuerdo aparaece, neblinoso, entre la bruma...
En el ocaso se reflejan mis sueños,
mi mirada si pierde en un horizonte de soles incendiados.
Mi alma es una fugitiva de la noche.
Tu presencia me envuelve, silenciosa,
susurrando débilmente palabras al vacío.
Te pienso, te veo, como un destello de luz que alumbra mis ojos,
que lastima sin dolor.
Te encuentro vagando en mis recuerdos,
amándote sin saberlo...
Y yo, sentada en el umbral de tiempo,
te esperaré, sin palabras, sin tristezas,
sólo con un te quiero.
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