Antares
Poeta adicto al portal
El reloj de arena estalló en tus manos, se difuminó la arena en la tormenta de tu desierto.
Te ofrezco la mirada limpia de mis ojos, cuando en ellos te bañas.
La ternura de mis manos, cuando frente al espejo coloco tus cabellos.
Mi voz, que te dice un día sí y otro tambien, lo que te amo.
Mi boca, que forma el maridaje perfecto con tu piel.
Mis brazos, que te reconfortan de las derrotas, refugio soñado.
Mi espalda, la que llenas de besos despues del sexo, amor incomparable.
La sonrisa que despliego cada vez que te miro, recordando que fuiste tu el único que me abrió una ventana al mar desde mi interior.
Así, sin mas tardanza,
te espero, en el lado oscuro de la luna, dónde ésta Musa suele soñar, junto al Mar de la Tranquilidad.
Te ofrezco la mirada limpia de mis ojos, cuando en ellos te bañas.
La ternura de mis manos, cuando frente al espejo coloco tus cabellos.
Mi voz, que te dice un día sí y otro tambien, lo que te amo.
Mi boca, que forma el maridaje perfecto con tu piel.
Mis brazos, que te reconfortan de las derrotas, refugio soñado.
Mi espalda, la que llenas de besos despues del sexo, amor incomparable.
La sonrisa que despliego cada vez que te miro, recordando que fuiste tu el único que me abrió una ventana al mar desde mi interior.
Así, sin mas tardanza,
te espero, en el lado oscuro de la luna, dónde ésta Musa suele soñar, junto al Mar de la Tranquilidad.
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