Osmara Cantero
Poeta adicto al portal
Regresando de una fiesta
por el camino del pueblo
nos paramos en la cuesta
muy cerca del manantial
allì mismo prometiste
que jamás me olvidarìa
y bajo el cielo estrellado
yo tus promesas creìa
Me hablaste de tantas cosas
que mi inocencia aturdida
no podìa dicernir
entre verdad y mentira
entre placer y pecado
y bajo el cielo estrellado
desataste mis cabellos
desprendiendome la hebilla
y entonces sentì tus manos
subiendo por mis rodillas
Lo que pasó, ya es historia
siguió su curso la vida
y justo al final del verano
con mis penas y tu glorias
anunciaste tu partida
Cuanta sed habrá calmado
el agua del manantial
cuantos aňos han pasado
desde que te vì marchar
cuantos veranos contados
desde el dìa que te fuiste
cuantas veces recordé
las promesas que me hiciste
y ahora que has regresado
y te tengo frente a frente
mi alma te ha perdonado
ya solo existe el presente
no hay prepotencia en mi voz
no me quejo, nada exijo
pero si quiero pedirte
que conozcas a tu hijo
Nada quiero para él
porque nada necesita,
pero sì algùn dìa,
no tienes donde apoyarte
aquì tendrás a tu hijo
que como un antes te ame
asì lo he enseňado
a amarte
Y ahorrate el herirme
con pensamientos ingratos
porque cuando tù lo mires
encontrarás tu retrato
que concebimos un dìa
muy cerca del manantial
bajo este cielo estrellado
antes que tù me olvidaras
y yo te viera marchar.
por el camino del pueblo
nos paramos en la cuesta
muy cerca del manantial
allì mismo prometiste
que jamás me olvidarìa
y bajo el cielo estrellado
yo tus promesas creìa
Me hablaste de tantas cosas
que mi inocencia aturdida
no podìa dicernir
entre verdad y mentira
entre placer y pecado
y bajo el cielo estrellado
desataste mis cabellos
desprendiendome la hebilla
y entonces sentì tus manos
subiendo por mis rodillas
Lo que pasó, ya es historia
siguió su curso la vida
y justo al final del verano
con mis penas y tu glorias
anunciaste tu partida
Cuanta sed habrá calmado
el agua del manantial
cuantos aňos han pasado
desde que te vì marchar
cuantos veranos contados
desde el dìa que te fuiste
cuantas veces recordé
las promesas que me hiciste
y ahora que has regresado
y te tengo frente a frente
mi alma te ha perdonado
ya solo existe el presente
no hay prepotencia en mi voz
no me quejo, nada exijo
pero si quiero pedirte
que conozcas a tu hijo
Nada quiero para él
porque nada necesita,
pero sì algùn dìa,
no tienes donde apoyarte
aquì tendrás a tu hijo
que como un antes te ame
asì lo he enseňado
a amarte
Y ahorrate el herirme
con pensamientos ingratos
porque cuando tù lo mires
encontrarás tu retrato
que concebimos un dìa
muy cerca del manantial
bajo este cielo estrellado
antes que tù me olvidaras
y yo te viera marchar.
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