Limaris
Poeta recién llegado
Envidio las pupilas extrañas
que por un instante guardan tu imagen,
reflejo de un espíritu subversivo.
Palabra a palabra,
me ha contagiado la intensidad
que lo hace ubicuo.
Violó mis leyes, burló mis fronteras,
y saboteó mi perspectiva fría
para alojarse en mí.
En algún momento traté de combatirlo,
pero me desarmó
con su voz emancipadora de angustias,
con la motivación extrínseca de su sonrisa,
con la pasión que encierran sus líneas,
con el bombardeo de una felicidad incondicional.
Su revolución dio resultado,
derrocó mi política absoluta
en contra del amor.
Guerrillero, por ti alcé
mi bandera blanca,
te concedí mi alma
falsamente libre que ahora
tú has liberado.
No abandones mi corazón ni mi mente
para ir en caza de nuevos sueños,
de nuevos ideales,
de otros seres encerrados por su ceguedad.
Si te vas de mis costas,
viviré eternamente leyendo
la última página de una gran historia.
que por un instante guardan tu imagen,
reflejo de un espíritu subversivo.
Palabra a palabra,
me ha contagiado la intensidad
que lo hace ubicuo.
Violó mis leyes, burló mis fronteras,
y saboteó mi perspectiva fría
para alojarse en mí.
En algún momento traté de combatirlo,
pero me desarmó
con su voz emancipadora de angustias,
con la motivación extrínseca de su sonrisa,
con la pasión que encierran sus líneas,
con el bombardeo de una felicidad incondicional.
Su revolución dio resultado,
derrocó mi política absoluta
en contra del amor.
Guerrillero, por ti alcé
mi bandera blanca,
te concedí mi alma
falsamente libre que ahora
tú has liberado.
No abandones mi corazón ni mi mente
para ir en caza de nuevos sueños,
de nuevos ideales,
de otros seres encerrados por su ceguedad.
Si te vas de mis costas,
viviré eternamente leyendo
la última página de una gran historia.