Elisalle
Poetisa
TU RISA
Encuentro el modo para atrapar tu risa.
Detener la prisa y besar tus manos,
asidas a las mías para siempre, amado.
Bordo en instantes con hilos de madreselvas
y coloco tu nombre como el más bendito
en seda de blanca tela
porque ya supe que tú, en oro plasmas el mío.
Yo no sé, amado, qué es lo que ha pasado,
que de un momento a otro no tuve más miedos
y soy como agua del río enamorando al sol
en la montaña más alta cuando nadie lo ve
y carcajada escandalosa baja en loca carrera
a fusionarse con el mar
en el ósculo más líquido que nadie imaginó.
Yo, urgida hacia el lado estrecho donde me espera
la calidez de amante por los siglos de los siglos,
porque allí tu pecho hace nido para mis ansias
locas de porfía ante la vida que cede libertad
-yo no creía-
y desata las cadenas con las que yo me ataba.
Dona a mis palmas, dádivas de bienaventuranza
y abre trecho a pensar que el amor
venga como venga es regalo santificado.
Adiós a las negaciones y a la inquietud de los años,
que unos más u otros menos no marcan diferencia
cuando dos sentimientos vuelcan en férreas verdades.
A todo haremos frente, amado, el amor así se nos ha dado
y yo me muero cuando no estás a mi lado.
Corro por las calles en apuros que desencadenan
la urgencia por llegar a casa en el temor acentuado
y la angustia de no encontrarte esperándome
Con ese rostro tuyo
Con esas manos tuyas
Con la risa que se escapa de tu cara
seduciendo entre tus dientes
y yo la atrapo para mí
como la joya más preciada
Amado…
Margarita
08/02/2015
Todos los derechos Reservados.
Prohibida su reproducción parcial
y/o total por cualquier medio”
@
Inscripción: 204.688
Propiedad Intelectual <propiedad.intelectual@dibam.cl
Encuentro el modo para atrapar tu risa.
Detener la prisa y besar tus manos,
asidas a las mías para siempre, amado.
Bordo en instantes con hilos de madreselvas
y coloco tu nombre como el más bendito
en seda de blanca tela
porque ya supe que tú, en oro plasmas el mío.
Yo no sé, amado, qué es lo que ha pasado,
que de un momento a otro no tuve más miedos
y soy como agua del río enamorando al sol
en la montaña más alta cuando nadie lo ve
y carcajada escandalosa baja en loca carrera
a fusionarse con el mar
en el ósculo más líquido que nadie imaginó.
Yo, urgida hacia el lado estrecho donde me espera
la calidez de amante por los siglos de los siglos,
porque allí tu pecho hace nido para mis ansias
locas de porfía ante la vida que cede libertad
-yo no creía-
y desata las cadenas con las que yo me ataba.
Dona a mis palmas, dádivas de bienaventuranza
y abre trecho a pensar que el amor
venga como venga es regalo santificado.
Adiós a las negaciones y a la inquietud de los años,
que unos más u otros menos no marcan diferencia
cuando dos sentimientos vuelcan en férreas verdades.
A todo haremos frente, amado, el amor así se nos ha dado
y yo me muero cuando no estás a mi lado.
Corro por las calles en apuros que desencadenan
la urgencia por llegar a casa en el temor acentuado
y la angustia de no encontrarte esperándome
Con ese rostro tuyo
Con esas manos tuyas
Con la risa que se escapa de tu cara
seduciendo entre tus dientes
y yo la atrapo para mí
como la joya más preciada
Amado…
Margarita
08/02/2015
Todos los derechos Reservados.
Prohibida su reproducción parcial
y/o total por cualquier medio”
@
Inscripción: 204.688
Propiedad Intelectual <propiedad.intelectual@dibam.cl