zulcas
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el cristal de mi
ventana visualice
tu rostro.
Tu sonrisa de niño.
Tu ojos almendrados
penetraron suavemente
en la soledad de mi alma.
¡No era nada!
Fue una insinuación de
esperanza que se enredo
en mi ventana.
Por una instante me quede
quieta embriagada en tus ojos
que alegremente me miraban.
¡Vana ilusión y la nostalgia de
no encontrarte!
¡Ay!
Mi dulce pasajero del viento y
de la luna.
¡No era nada!
Soló el cristal de mi ventana
allí quedaba.
Zulcas.
ventana visualice
tu rostro.
Tu sonrisa de niño.
Tu ojos almendrados
penetraron suavemente
en la soledad de mi alma.
¡No era nada!
Fue una insinuación de
esperanza que se enredo
en mi ventana.
Por una instante me quede
quieta embriagada en tus ojos
que alegremente me miraban.
¡Vana ilusión y la nostalgia de
no encontrarte!
¡Ay!
Mi dulce pasajero del viento y
de la luna.
¡No era nada!
Soló el cristal de mi ventana
allí quedaba.
Zulcas.
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