Tu rostro

CielitoDeAbril

Poeta recién llegado
Hoy te voy a enseñar lo mucho que puedo decir sobre tu rostro,
ese conjunto perfecto de piezas que encajan mágicamente, como en un puzle.
Y te voy a hablar de todas sus facciones,
para que puedas verte como yo te veo,
y quizás amarte como yo te amo,
aunque fuera sólo por un instante.

Quiero empezar por tus ojos,
esas dos ventanas abiertas hacia tu mundo interior, hacia tu alma.
Son preciosos, tus ojos.
Son dos uvas negras, dulces, maduras.
Y te entran ganas de comerlas,
saboreandolas despacio, poquito a poco.
Son dos espejos,
y con solo mirarlos veo reflejado lo mejor de mí.
Te quiero. Y me quiero. Tus ojos hacen que me quiera.

Y cerrando los míos me imagino dibujar tu perfil con un dedo.
Esa nariz finita y pequeña que muchas veces se ha perdido entre mi pelo largo,
respirandolo intensamente como fuera oxigeno.
Aunque no pudieras verme pues, ella no se equivocaría.
Reconocería el olor de mi piel,
porque ha sido su aroma favorito en mucho, muchísimo tiempo.
Y si bien tu preciosa aliada te fallara,
si tampoco pudieras oler, es cierto que te ayudarían tus labios.

Cuántas veces te han guiado por los senderos prohibidos de mi cuerpo.
Lo conocen todo, porque todo lo han saboreado,
de arriba abajo y de abajo arriba.
Beso tras beso, mordisco tras mordisco.
Nunca se han cansado de dejar huellas en las dunas de mis pechos,
o en las curvas peligrosas donde se acaba mi espalda y empieza el lugar de tus fantasías secretas.

Hoy te voy a hablar de tu rostro.
De cada centímetro de piel que lo hace tan único y especial.
Te quiero contar de sus arrugas,
que se parecen a las olas del mar,
o a las letras de una carta donde está escrita tu historia.
Son incisiones profundas e indelebles.
Pero no te quitan belleza.
Me cuentan de ti, de las lagrimas que has derramado,
de las sonrisas que le has regalado al mundo y a mí,
que he sido tu universo.

Hoy te voy a hablar de tu rostro maravilloso.
Y te voy a confesar que lo tengo grabado en el pecho, en el profundo de mi corazón.
Tu cara inolvidable adorna las paredes de mi mente,
como una foto en blanco y negro,
una de estas que aprisionan el tiempo y no lo dejan fluir.
Hoy te voy a hablar de tu rostro,
y te voy a pedir que le des las gracias de mi parte, todos los días, al despertar.
Porque es él que me hace soñar.
Porque es él que me hace reír.
Porque es él que me hace llorar.
Porque es él que me hace VIVIR.
 
Hoy te voy a enseñar lo mucho que puedo decir sobre tu rostro,
ese conjunto perfecto de piezas que encajan mágicamente, como en un puzle.
Y te voy a hablar de todas sus facciones,
para que puedas verte como yo te veo,
y quizás amarte como yo te amo,
aunque fuera sólo por un instante.

Quiero empezar por tus ojos,
esas dos ventanas abiertas hacia tu mundo interior, hacia tu alma.
Son preciosos, tus ojos.
Son dos uvas negras, dulces, maduras.
Y te entran ganas de comerlas,
saboreandolas despacio, poquito a poco.
Son dos espejos,
y con solo mirarlos veo reflejado lo mejor de mí.
Te quiero. Y me quiero. Tus ojos hacen que me quiera.

Y cerrando los míos me imagino dibujar tu perfil con un dedo.
Esa nariz finita y pequeña que muchas veces se ha perdido entre mi pelo largo,
respirandolo intensamente como fuera oxigeno.
Aunque no pudieras verme pues, ella no se equivocaría.
Reconocería el olor de mi piel,
porque ha sido su aroma favorito en mucho, muchísimo tiempo.
Y si bien tu preciosa aliada te fallara,
si tampoco pudieras oler, es cierto que te ayudarían tus labios.

Cuántas veces te han guiado por los senderos prohibidos de mi cuerpo.
Lo conocen todo, porque todo lo han saboreado,
de arriba abajo y de abajo arriba.
Beso tras beso, mordisco tras mordisco.
Nunca se han cansado de dejar huellas en las dunas de mis pechos,
o en las curvas peligrosas donde se acaba mi espalda y empieza el lugar de tus fantasías secretas.

Hoy te voy a hablar de tu rostro.
De cada centímetro de piel que lo hace tan único y especial.
Te quiero contar de sus arrugas,
que se parecen a las olas del mar,
o a las letras de una carta donde está escrita tu historia.
Son incisiones profundas e indelebles.
Pero no te quitan belleza.
Me cuentan de ti, de las lagrimas que has derramado,
de las sonrisas que le has regalado al mundo y a mí,
que he sido tu universo.

Hoy te voy a hablar de tu rostro maravilloso.
Y te voy a confesar que lo tengo grabado en el pecho, en el profundo de mi corazón.
Tu cara inolvidable adorna las paredes de mi mente,
como una foto en blanco y negro,
una de estas que aprisionan el tiempo y no lo dejan fluir.
Hoy te voy a hablar de tu rostro,
y te voy a pedir que le des las gracias de mi parte, todos los días, al despertar.
Porque es él que me hace soñar.
Porque es él que me hace reír.
Porque es él que me hace llorar.
Porque es él que me hace VIVIR.

Bella obra donde los espacios descriptivos van
desgajando ese mosaico de esencias que transmiten
las formas de ese rostro anclado en el pensamiento.
es una bella obra que atrae por su imaginacion
y recuersos empleados. felicidades. saludos
de luzyabsenta
 
Bella obra donde los espacios descriptivos van
desgajando ese mosaico de esencias que transmiten
las formas de ese rostro anclado en el pensamiento.
es una bella obra que atrae por su imaginacion
y recuersos empleados. felicidades. saludos
de luzyabsenta

Gracias, de todo corazón!!!
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba