Leandro Vazquez R.
VRLeandro
Tú, siempre tú, brillante en las flores de cada amanecer,
gozosa de expresivos acentos en tus voces, tú, la que no pides nada.
Tú, que todo te llega a conciencia y por voluntad del divino desde tu nacer,
con vibrantes matices y altas consonantes naturales a ser amada.
Tú, la de belleza propia y de carácter cristalino reflejando el amor.
Tú, quién lloró por amor y glorió la tristeza en barros de hierro,
viviendo la música de la vida y cantando las alegrías del placer.
Tú, sirviendo al creador con fe y haciendo cultos de amor en su nombre,
atrapando mi inclinación y encerrándose en un, te quiero.
Tú, ocupando mis ideas coherentes e incoherentes del amor.
Tú siempre tú, la que vives en mí y yo en ti… tú.*
gozosa de expresivos acentos en tus voces, tú, la que no pides nada.
Tú, que todo te llega a conciencia y por voluntad del divino desde tu nacer,
con vibrantes matices y altas consonantes naturales a ser amada.
Tú, la de belleza propia y de carácter cristalino reflejando el amor.
Tú, quién lloró por amor y glorió la tristeza en barros de hierro,
viviendo la música de la vida y cantando las alegrías del placer.
Tú, sirviendo al creador con fe y haciendo cultos de amor en su nombre,
atrapando mi inclinación y encerrándose en un, te quiero.
Tú, ocupando mis ideas coherentes e incoherentes del amor.
Tú siempre tú, la que vives en mí y yo en ti… tú.*