Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quisiera poder decirte
que te olvidé plenamente,
pero vives en mi mente
la verdad !nunca te fuiste!
Cuanto extraño el buenos días
de saludo en las mañanas,
de escucharte cuantas ganas
esa voz que es melodía.
Con cuanta melancolía
añoro escuchar tu voz,
y de tu risa el candor
que me decía !hola mi vida!
te extraño tanto querida
regresa pronto por DIOS.
Tal parece que al silencio
has hecho tu arma perfecta
y sigues en línea recta,
mostrándome tu desprecio.
Pero soy terco y muy necio
y no pienso claudicar
y me empeño en demostrar,
este amor que te profeso
y al fin se ha de liberar
este amor que sigue preso.
Si pudiera volver a escuchar
esa dulce voz de nuevo,
si te pudiera abrazar,
y decir cuanto te quiero.
decir que no puedo más,
tu silencio me aniquila,
la nostalgia me vigila,
la cordura me abandona,
la soledad no perdona,
se va agotando mi vida.
El recuerdo le has negado
a aquel amor tan ardiente
pues la distancia inclemente
de tu mente me ha apartado.
Pero jamás has dejado
de amarme con tal pasión
y le niegas la razón
a aquel amor que vivimos
ese que juntos sentimos
como un solo corazón.
Quisiera poder decirte
que te olvidé plenamente,
pero vives en mi mente
la verdad nunca te fuiste.
que te olvidé plenamente,
pero vives en mi mente
la verdad !nunca te fuiste!
Cuanto extraño el buenos días
de saludo en las mañanas,
de escucharte cuantas ganas
esa voz que es melodía.
Con cuanta melancolía
añoro escuchar tu voz,
y de tu risa el candor
que me decía !hola mi vida!
te extraño tanto querida
regresa pronto por DIOS.
Tal parece que al silencio
has hecho tu arma perfecta
y sigues en línea recta,
mostrándome tu desprecio.
Pero soy terco y muy necio
y no pienso claudicar
y me empeño en demostrar,
este amor que te profeso
y al fin se ha de liberar
este amor que sigue preso.
Si pudiera volver a escuchar
esa dulce voz de nuevo,
si te pudiera abrazar,
y decir cuanto te quiero.
decir que no puedo más,
tu silencio me aniquila,
la nostalgia me vigila,
la cordura me abandona,
la soledad no perdona,
se va agotando mi vida.
El recuerdo le has negado
a aquel amor tan ardiente
pues la distancia inclemente
de tu mente me ha apartado.
Pero jamás has dejado
de amarme con tal pasión
y le niegas la razón
a aquel amor que vivimos
ese que juntos sentimos
como un solo corazón.
Quisiera poder decirte
que te olvidé plenamente,
pero vives en mi mente
la verdad nunca te fuiste.
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