Kei
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fueron tus manos quienes
me abrazaron primero
cuando me encontraste ausente
esperando tu encuentro.
Y fue tu dulce voz susurrando
otro abrazo diciendo; ( aquí estoy )
cuando preguntando,
dijiste; ¿adivina quien soy?
Después fue tu sonrisa,
tu sonrisa al verme,
un abrazo de miradas vivas
que se beben.
Y nos bebimos inocentes
en un beso sin labios,
de un abrazo fuerte
de un sueño sin estar soñando.
Y quise robarte un beso
antes de abrazarte,
el que te robe con esmero
cuando te alcance sin avisarte.
Tu sonrisa y mis besos de pez,
con nuestra sed de amor
abrazando nuestra piel
hasta que fuimos luna y sol.
Última edición: