aniksun
Poeta adicto al portal
Me conformé con oler
la fragancia del ayer;
cansado descubrí la marea,
el efecto cadencioso
de la aurora,
la escarcha de la mañana
en tu fresca mirada
que lo inundaba todo
de color y de esperanza.
Nadé en tu inmensidad
abrazado a tu silencio
como el torpe ser humano
que camina ciego
por las ranuras del final
que dibuja lo incierto.
Y allí estabas tú, sigilosa y dormida;
qué figura y qué ternura,
qué embelesamiento maduro
fijar en tí mis ojos
y sentirme, a tu lado, seguro.
la fragancia del ayer;
cansado descubrí la marea,
el efecto cadencioso
de la aurora,
la escarcha de la mañana
en tu fresca mirada
que lo inundaba todo
de color y de esperanza.
Nadé en tu inmensidad
abrazado a tu silencio
como el torpe ser humano
que camina ciego
por las ranuras del final
que dibuja lo incierto.
Y allí estabas tú, sigilosa y dormida;
qué figura y qué ternura,
qué embelesamiento maduro
fijar en tí mis ojos
y sentirme, a tu lado, seguro.