Su carita no importa,
surge la tuya,
al estar con ella.
(o el aroma del recuerdo que habita en mi)
Puedo pasar fuego
perderme mil veces
en espesas sensaciones de placer,
sin embargo, no es lo mismo.
Puedo perder la cabeza
delirar en esa dulce locura
sintiendo el mundo dar vueltas,
la realidad torcerse,
el viento del tiempo alargarse
al rededor de nuestros cuerpos,
pintando, evaporando
un colorido, dulce y fuerte aroma
reviviendo el instinto animal en mi.
Las ansias
de desmoronar su cuerpo de calor,
de abarcarlo y probar
cada gesto de su cara
y mirada ausente;
de verla perderse en temblor
y sudor,
esbozando una sonrisa en su cuerpo...
Sin embargo,
mi niña boulevard, no eres tu,
no te llega a los talones.
Omar
surge la tuya,
al estar con ella.
(o el aroma del recuerdo que habita en mi)
Puedo pasar fuego
perderme mil veces
en espesas sensaciones de placer,
sin embargo, no es lo mismo.
Puedo perder la cabeza
delirar en esa dulce locura
sintiendo el mundo dar vueltas,
la realidad torcerse,
el viento del tiempo alargarse
al rededor de nuestros cuerpos,
pintando, evaporando
un colorido, dulce y fuerte aroma
reviviendo el instinto animal en mi.
Las ansias
de desmoronar su cuerpo de calor,
de abarcarlo y probar
cada gesto de su cara
y mirada ausente;
de verla perderse en temblor
y sudor,
esbozando una sonrisa en su cuerpo...
Sin embargo,
mi niña boulevard, no eres tu,
no te llega a los talones.
Omar