Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
¿Qué nenúfar de abismo es ese
que sale a flote en tu reflejo?
Tus pezones embriagados de café,
tu cuerpo en total cabalidad de jengibre y electrocución,
tu sexo en el naufragio de la textura y el almíbar,
tu alma o maná donde extiendo mi desierto,
retal moteado que cubre la grieta
por donde te fugas cuando no te veo.
Nado tu vaivén sin querer encontrar una frontera,
solo la disolución, el fondo oscuro de tu estanque,
el puro sedimento de lo que se te ha caído
y atesoras,
tan vaga y umbría que llegas a ser yo, restado de mí mismo,
tú.
Allí, donde el anatema te respira los orgasmos,
partículas de ojos levitantes
en torno al nudo indisoluble, recio, indescifrable.
Quiéreme tan imbécil por quererte, o no me quieras.
Quiéreme distraído de tus rosas, no de tus furores, metralletas,
piedra atravesada que abre los ojos cuando la miran,
porque no sé disimular el vendaval de llevarte a mi lado,
de que me lleves.
No sé auscultarte sino con las médulas turbias
hasta que tu sombra salte en el aceite hirviendo
de mi lengua
que te manifiesta decidora de crisálidas, rompeolas,
apoteósica de surgir donde me quiebro
para que brotes rielando todos tus colores.
que sale a flote en tu reflejo?
Tus pezones embriagados de café,
tu cuerpo en total cabalidad de jengibre y electrocución,
tu sexo en el naufragio de la textura y el almíbar,
tu alma o maná donde extiendo mi desierto,
retal moteado que cubre la grieta
por donde te fugas cuando no te veo.
Nado tu vaivén sin querer encontrar una frontera,
solo la disolución, el fondo oscuro de tu estanque,
el puro sedimento de lo que se te ha caído
y atesoras,
tan vaga y umbría que llegas a ser yo, restado de mí mismo,
tú.
Allí, donde el anatema te respira los orgasmos,
partículas de ojos levitantes
en torno al nudo indisoluble, recio, indescifrable.
Quiéreme tan imbécil por quererte, o no me quieras.
Quiéreme distraído de tus rosas, no de tus furores, metralletas,
piedra atravesada que abre los ojos cuando la miran,
porque no sé disimular el vendaval de llevarte a mi lado,
de que me lleves.
No sé auscultarte sino con las médulas turbias
hasta que tu sombra salte en el aceite hirviendo
de mi lengua
que te manifiesta decidora de crisálidas, rompeolas,
apoteósica de surgir donde me quiebro
para que brotes rielando todos tus colores.
4 de octubre de 2021
Última edición: