Isaías Súvel
Me gusta más el seudónimo ARREBATADO DE TERNURA.-
TU VERDE Y GLORIOSO CAMINAR
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Tú caminas
Como las alas del viento
Transparentes y puras
Como las ondas del mar
Azules, crespas y oscuras
Saladas, sueltas y vivas
Inquietas bravas y frescas
Y en el baile anular
De aquellas hojas ya muertas
De un otoño amarillo
Ocre y vino en ovillo
Como una lana muy cruda
Que ese otoño ya en fiestas
( Pues por ti es una fiesta )
A esas hojas ya muertas
Ha pintado al cantar
Otoño triste y grisáceo
Como los ojos jugosos
De esos troncos del bosque
Rugosos, duros, marrones
Húmedos al talar
Otoño de tradiciones
De tan románticas penas
Otoño de las cadenas
Soñoliento y tibio
Y helado también
Al silbar.
Y caminas
En inviernos de las lluvias
como llanto de sus aguas
de alegrías o de penas
pero que cortan cadenas
de toda la sed de la grama
Y caminas ahí santa
cuando te mira la saña
de la ambición que hace mal
Y caminas ahí profana
cuando te mira el panal
de pocas bocas malsanas
que besan el humedal
de esos, tus labios de dama
Que abotonan a la gloria
Con ese, ese rojo ojal.
Y caminas
en esos inviernos oscuros
cuando ya están maduros
los cúmulos y los nimbos
Y tu andar
Que embelesa en su ritmo
Es prístino tenue y breve
franco como la nieve
que abandonada al viento
nunca sabe sus rumbos
Hace más nítido al mundo
Más borrascoso al invierno
Que cual chivo montaraz
Por su alegría mojada
Prorrumpe en tormentas de risas
Al ver tus pasos tan tuyos
Que como un cielo suceden
Y las hojas empapadas
De los árboles estoicos
Que sortean las borrascas
Aún más verdes se mueven
Y tu caminar transita
También en ardientes veranos
Cuando el verdor ya anciano
De la campiña tan verde
Nos regala a borbotones
De su pecho los sudores
Transformados ya de hecho
En carne de santos verdores
Veranos de inmensos soles
Que hacen sudar aún más
Tanto por sus ardores
Como por tu caminar
Tus pies
Tus pies con sal en las playas
Tus pies con lodo en el campo
Sal nefanda de playas
Y lodo, anatema profano
Pues destruyen con vileza
Aquella belleza andando
Más dulce que todo el néctar
De los sones del verano
Y caminas en tu mundo
Por fin en las primaveras
Que uno no sabe quien camina
Si la floresta florida
O la brisa mañanera
Tus pasos, mujer, son el néctar
De todos los gritos del campo
Son el alto éter más puro
Son el amor más cedido
Son la pasión caminando.
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Tú caminas
Como las alas del viento
Transparentes y puras
Como las ondas del mar
Azules, crespas y oscuras
Saladas, sueltas y vivas
Inquietas bravas y frescas
Y en el baile anular
De aquellas hojas ya muertas
De un otoño amarillo
Ocre y vino en ovillo
Como una lana muy cruda
Que ese otoño ya en fiestas
( Pues por ti es una fiesta )
A esas hojas ya muertas
Ha pintado al cantar
Otoño triste y grisáceo
Como los ojos jugosos
De esos troncos del bosque
Rugosos, duros, marrones
Húmedos al talar
Otoño de tradiciones
De tan románticas penas
Otoño de las cadenas
Soñoliento y tibio
Y helado también
Al silbar.
Y caminas
En inviernos de las lluvias
como llanto de sus aguas
de alegrías o de penas
pero que cortan cadenas
de toda la sed de la grama
Y caminas ahí santa
cuando te mira la saña
de la ambición que hace mal
Y caminas ahí profana
cuando te mira el panal
de pocas bocas malsanas
que besan el humedal
de esos, tus labios de dama
Que abotonan a la gloria
Con ese, ese rojo ojal.
Y caminas
en esos inviernos oscuros
cuando ya están maduros
los cúmulos y los nimbos
Y tu andar
Que embelesa en su ritmo
Es prístino tenue y breve
franco como la nieve
que abandonada al viento
nunca sabe sus rumbos
Hace más nítido al mundo
Más borrascoso al invierno
Que cual chivo montaraz
Por su alegría mojada
Prorrumpe en tormentas de risas
Al ver tus pasos tan tuyos
Que como un cielo suceden
Y las hojas empapadas
De los árboles estoicos
Que sortean las borrascas
Aún más verdes se mueven
Y tu caminar transita
También en ardientes veranos
Cuando el verdor ya anciano
De la campiña tan verde
Nos regala a borbotones
De su pecho los sudores
Transformados ya de hecho
En carne de santos verdores
Veranos de inmensos soles
Que hacen sudar aún más
Tanto por sus ardores
Como por tu caminar
Tus pies
Tus pies con sal en las playas
Tus pies con lodo en el campo
Sal nefanda de playas
Y lodo, anatema profano
Pues destruyen con vileza
Aquella belleza andando
Más dulce que todo el néctar
De los sones del verano
Y caminas en tu mundo
Por fin en las primaveras
Que uno no sabe quien camina
Si la floresta florida
O la brisa mañanera
Tus pasos, mujer, son el néctar
De todos los gritos del campo
Son el alto éter más puro
Son el amor más cedido
Son la pasión caminando.
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