jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
le tengo envidia a mario
podría incluso decirse que lo admiro
la tenacidad con que se ha forjado una posición desahogada
la mujer que tiene
sus hermosas gemelas de 6 años
el sedán chrysler 4 puertas último modelo
aparcado junto al bordillo frente a la puerta de la casa
-junto a mi jodido vw del 72 con la reversa inutilizada-
mario se marcha cada mañana temprano al trabajo
las gemelas suben al auto con él
marisol les lanza un beso a los tres desde la puerta
parecen un anuncio de la tele
la familia perfecta
las sonrisas y la ropa perfectas
el auto perfecto
la puta casa perfecta
yo vivo en la casa medio en ruinas al otro lado del jardín perfecto
el fracasado perfecto
el amargado perfecto
el cuarentón alcohólico desempleado perfecto
abandonado por su mujer y sus hijos por huevón y neurótico;
mario trabaja todo el día en la constructora de su padre
pronto heredará el negocio
tendrá el control absoluto del capital
podrá mudarse a un barrio de mayor estatus
comprar una casa con alberca y cancha de tenis
codearse con gente de un nivel superior
conseguir mejores proyectos
marisol me cuenta que quiere tener otro hijo
que se aburre allí sola en la casa
-no le gusta ver tele ni cocinar ni hacer yoga
ni salir de compras ni chatear en el facebook-
pero mario prefiere esperar unos años
consolidar el negocio
abrir tal vez una sucursal en otra ciudad
"el cabrón sólo piensa en su puta constructora"
yo le tengo envidia a mario
me gustan su casa y su carro
me gustan sus trajes caros y su estilo triunfador
me encantan su mujer y las piernas de su mujer
cómo las levanta al saltar la verja que separa nuestras casas
cómo las cruza al sentarse a tomar una cerveza en mi sala
cómo las abre cuando ya no soporta sentirse un minuto más
aplastada por el inmenso aburrimiento
de su puta vida perfecta