Luis_Videla
Poeta adicto al portal
En cada nuevo encuentro,
tu piel se perpetúa en mis dedos
con sólo apoyar mis manos.
Esos labios ávidos que tienes
me beben íntegra, sedientos.
Y en la fragua de fuego
que tengo entre las piernas,
te recibo anhelante y anegada
afirmaste.
La invasión de tu hombría
me estremece, me roba el habla,
te adueñas de mi cuerpo,
te apoderas de mi alma
reclamaste.
Hazme tu hembra, cólmame,
fertiliza esa tierra que te espera,
deja en mi crisol tu simiente,
honra tu condición de hombre
exigiste.
Para que después de nueve lunas
pueda ofrendarte, hombre mío,
el fruto viviente de mi amor,
gestado en mi vientre inquieto
presagiaste.
tu piel se perpetúa en mis dedos
con sólo apoyar mis manos.
Esos labios ávidos que tienes
me beben íntegra, sedientos.
Y en la fragua de fuego
que tengo entre las piernas,
te recibo anhelante y anegada
afirmaste.
La invasión de tu hombría
me estremece, me roba el habla,
te adueñas de mi cuerpo,
te apoderas de mi alma
reclamaste.
Hazme tu hembra, cólmame,
fertiliza esa tierra que te espera,
deja en mi crisol tu simiente,
honra tu condición de hombre
exigiste.
Para que después de nueve lunas
pueda ofrendarte, hombre mío,
el fruto viviente de mi amor,
gestado en mi vientre inquieto
presagiaste.