Fingal
Poeta adicto al portal
Tu voz
Tu voz es un aroma de café molido,
de cacao, de canela y de vainilla;
es la sombra de las moreras en verano,
una noche de hogueras y cigarras,
una cama con sábanas de lino.
Tu voz de lluvia y de laguna,
como el agua de los pozos,
como el río se rompe entre las rocas.
Tu voz es la defensa de lo humano,
cuando dices: "gracias",
cuando dices: "conmigo",
cuando dices: "¿estás bien?";
cuando me preguntas:
"¿qué clase de amor?"
Tu voz que escucha y no abandona,
que acuesta y besa el miedo,
que aprende y acaricia la tristeza.
Tu voz
tiene la autoridad de las montañas,
de los acantilados y del mar,
de los pinos, las hayas y los cedros,
de sus raíces en la tierra.
Tu voz calma la duda de los que no rezamos,
cuando te ríes,
cuando sientes,
cuando cantas,
tu voz de bronce y de cerámica,
tu voz de violonchelo,
tu voz que habita y aman los teatros.
Álvaro del Prado
26 de julio de 2017
© Todos los derechos reservados.
Tu voz es un aroma de café molido,
de cacao, de canela y de vainilla;
es la sombra de las moreras en verano,
una noche de hogueras y cigarras,
una cama con sábanas de lino.
Tu voz de lluvia y de laguna,
como el agua de los pozos,
como el río se rompe entre las rocas.
Tu voz es la defensa de lo humano,
cuando dices: "gracias",
cuando dices: "conmigo",
cuando dices: "¿estás bien?";
cuando me preguntas:
"¿qué clase de amor?"
Tu voz que escucha y no abandona,
que acuesta y besa el miedo,
que aprende y acaricia la tristeza.
Tu voz
tiene la autoridad de las montañas,
de los acantilados y del mar,
de los pinos, las hayas y los cedros,
de sus raíces en la tierra.
Tu voz calma la duda de los que no rezamos,
cuando te ríes,
cuando sientes,
cuando cantas,
tu voz de bronce y de cerámica,
tu voz de violonchelo,
tu voz que habita y aman los teatros.
Álvaro del Prado
26 de julio de 2017
© Todos los derechos reservados.