Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tengo tu voz
aquella que soñé tantas veces desde que era pequeño,
el escondite que aprovechó la luz
para guardar su tesoro
y ahora, como un racimo de uvas
se derrama por mi garganta.
Tengo el hilo de tu voz
la corriente y el flujo de tu voz
el talismán de palabras divinas de tu voz
que baña todo tiempo y toda espera,
que deletrea un sí en cualquier idioma
que desconoce aún la raza humana.
Tengo tu voz
y el cuello por el que tu voz pasa
como una amplia avenida
cubierta de guirnaldas y flores
y el pecho, intuyo, en donde tu voz nace
arrullada por las nanas
de los latidos
de tu voz
que siento ahora más mía
que la mía propia.
Tengo tu voz,
y tu voz
es raíz que fija la noche
y hoja que agita el viento.