Hay suspiros
que alejan tus labios
en la distancia que
dura un segundo;
son tres pasos, dos zancadas,
el universo, el infinito;
de profesión, buscador
de tu mirada; de confesión,
vasallo infiel de tus instintos.
Hay deseos que se crucifican
sobre un par de sueños,
cansados de estar rotos,
temiendo estar muertos,
buscando el universo en
cada guiño
para
perder después en
la comparación con el supuesto.
Porque pueden parecer dos metros.
Y la lógica te avala. Y
te ciega el deseo.
Pero no sólo es eso.
No es sólo una batida de mimbres
sobre el lacio más dulce
hecho cuerpo.
Sobre el dorado, ciudad
del morbo, siempre recuerdo,
sobre el qué será si
fueramos valientes y no tuvieramos
que bañarnos en el tedio.
Si sólo fueras tú...
Si sólo fueras tú y el universo...
¿Rompería con dos pasos toda
la negritud del desierto?
¿Rasgaría el mar rojo
hasta que fuera un poco más nuestro?
Ojalá sólo fueras tú sentada
sobre la más polar del cielo.
Porque entonces
sí serían sólo dos pasos.
Poco más de un metro para
convencerme que soy
inmortal y
digno de robarte el
más nocturno beso.
Ese que detiene el mundo,
ese que manipula el tiempo,
ese jodido beso
que hace que está noche
seas tú, sea yo
y sea el universo.
que alejan tus labios
en la distancia que
dura un segundo;
son tres pasos, dos zancadas,
el universo, el infinito;
de profesión, buscador
de tu mirada; de confesión,
vasallo infiel de tus instintos.
Hay deseos que se crucifican
sobre un par de sueños,
cansados de estar rotos,
temiendo estar muertos,
buscando el universo en
cada guiño
para
perder después en
la comparación con el supuesto.
Porque pueden parecer dos metros.
Y la lógica te avala. Y
te ciega el deseo.
Pero no sólo es eso.
No es sólo una batida de mimbres
sobre el lacio más dulce
hecho cuerpo.
Sobre el dorado, ciudad
del morbo, siempre recuerdo,
sobre el qué será si
fueramos valientes y no tuvieramos
que bañarnos en el tedio.
Si sólo fueras tú...
Si sólo fueras tú y el universo...
¿Rompería con dos pasos toda
la negritud del desierto?
¿Rasgaría el mar rojo
hasta que fuera un poco más nuestro?
Ojalá sólo fueras tú sentada
sobre la más polar del cielo.
Porque entonces
sí serían sólo dos pasos.
Poco más de un metro para
convencerme que soy
inmortal y
digno de robarte el
más nocturno beso.
Ese que detiene el mundo,
ese que manipula el tiempo,
ese jodido beso
que hace que está noche
seas tú, sea yo
y sea el universo.