Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Yo me merezco todo eso
que tú dices
que debo merecer,
yo te miro y escucho
como si fueras un cuadro en la pared,
que te debo querer
sin duda es así,
como tú dices,
no puedo contradecirte.
Que mis palabras son grises,
esas que te digo a ti,
que no se comparan a las que encuentras
en mis versos
y que sin duda alguna,
no son para ti.
Siempre vienes con la cara triste,
y en tus ojos casi puedo leer
mi último poema,
yo ya conozco tu silencio
conozco todas las vueltas
que te das,
se que te detendrás un momento
a mirar la calle por la ventana
como si no pasara nada
como si estuvieras sola
en sala.
Y tú me hablas de las musas,
me hablas de un amor
que no conoces,
me hablas de mis penas
y mis tristezas,
me hablas de la lluvia de Abril
que no viviste,
me hablas del mar
y de gaviotas tristes,
de rosas que lloran
de notas de violines
y de golondrinas danzando
en sobre girasoles.
Si supieras que cuando llegaste aquí
la sala se transformo en valle,
que cantan pájaros irreales,
que allá al fondo esta ¡ el mar¡
que tu eres una princesa
y te sigue una orquesta.
Tú vienes del este,
a reclamarme mis letras
porque has descubierto un camino
secreto en mis versos.
Si te quiero,
Si,
te quiero,
y merezco todo eso que tú dices,
y que debo merecer,
yo te miro y te escucho
como si fueras un cuadro en la pared,
y te pongo una corona
y te visto de princesa
y yo me visto de mendigo
o me monto en un corcel,
tú eres todas y la misma
a la vez,
sólo me basta verte aparecer.
que tú dices
que debo merecer,
yo te miro y escucho
como si fueras un cuadro en la pared,
que te debo querer
sin duda es así,
como tú dices,
no puedo contradecirte.
Que mis palabras son grises,
esas que te digo a ti,
que no se comparan a las que encuentras
en mis versos
y que sin duda alguna,
no son para ti.
Siempre vienes con la cara triste,
y en tus ojos casi puedo leer
mi último poema,
yo ya conozco tu silencio
conozco todas las vueltas
que te das,
se que te detendrás un momento
a mirar la calle por la ventana
como si no pasara nada
como si estuvieras sola
en sala.
Y tú me hablas de las musas,
me hablas de un amor
que no conoces,
me hablas de mis penas
y mis tristezas,
me hablas de la lluvia de Abril
que no viviste,
me hablas del mar
y de gaviotas tristes,
de rosas que lloran
de notas de violines
y de golondrinas danzando
en sobre girasoles.
Si supieras que cuando llegaste aquí
la sala se transformo en valle,
que cantan pájaros irreales,
que allá al fondo esta ¡ el mar¡
que tu eres una princesa
y te sigue una orquesta.
Tú vienes del este,
a reclamarme mis letras
porque has descubierto un camino
secreto en mis versos.
Si te quiero,
Si,
te quiero,
y merezco todo eso que tú dices,
y que debo merecer,
yo te miro y te escucho
como si fueras un cuadro en la pared,
y te pongo una corona
y te visto de princesa
y yo me visto de mendigo
o me monto en un corcel,
tú eres todas y la misma
a la vez,
sólo me basta verte aparecer.