FernandoLacrimae
Poeta recién llegado
Tú
y tu dolor,
tan efímeros
como siempre.
Nada
impedía
que cayera
en su trampa.
Las fauces
me abrazan,
me mantienen encerrado
dentro de ti.
Yo tenía los ojos cerrados,
me viste así
y tu dolor te obligo
a empujarme.
Y gracias a eso
mi esposa se averguenza de mí
y mi hija
ya no me admira.
¿No te sientes mal
por haber lanzado
mi alma
en una licuadora?
Mi Musa de dos cabezaz,
ya deja de molestar,
déjame ir lejos
a tomar un respiro.
Tú
y tu dolor
son tan efímeros
como el efecto de mi droga.
y tu dolor,
tan efímeros
como siempre.
Nada
impedía
que cayera
en su trampa.
Las fauces
me abrazan,
me mantienen encerrado
dentro de ti.
Yo tenía los ojos cerrados,
me viste así
y tu dolor te obligo
a empujarme.
Y gracias a eso
mi esposa se averguenza de mí
y mi hija
ya no me admira.
¿No te sientes mal
por haber lanzado
mi alma
en una licuadora?
Mi Musa de dos cabezaz,
ya deja de molestar,
déjame ir lejos
a tomar un respiro.
Tú
y tu dolor
son tan efímeros
como el efecto de mi droga.