Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Francisco Iván Pazualdo / Iriam
Tú y yo
Amor, que entera es tu apariencia, así surges como flor y campo,
esa mirada tuya que se cuelga de mi ventana imperfecta
parece ahondarse como los calamares de luz en el fondo del mar,
amor, ¿A que sabe tu boca entonces cuando besa la boca mía?
No es posible describir la dicha que hoy provocas
¡Sabrán a nuestros sueños! A felicidad,
y cuando de tus labios sea ¡Seré flor!
Y tú el jardinero de mis anhelos.
Hoy que tanto me sé tuyo, me basta tu sombra espléndida
para voltear a ver la primavera y volverme túnel
aunque implique recostarme en tus pétalos
Es muy posible que te ame como nunca imagine lo haría.
Quizá te alcance mi voz, y se esconda en tu corazón
arca de mis bonanzas, vida y primicias;
Contigo las posibilidades no son escasas
porque en el harén de tus virtudes el amor no tiene límites.
Acallemos amor, donde justo la voz carezca de silencios,
que tenemos jóvenes los labios para concebir romanticismo,
que pretendo acosar el entorno de cada uno de tus versos
cuando se esconda tu voz en mi latido profundo.
Entonces No será necesario el rubor ¿Verdad?
Caeré tan frágil de ti, de tus versos despiertos,
que seré adolecente en tus brazos de sol,
en la profundidad de tu amor que es ola Es mar.
Amor, navegante mía, soy novio de tu cuello terso
donde no se enciman las caricias a cantaros,
ahí dejas al corazón anonadado, nadando sobre tu piel
suspirando como dormido, muy a tus pies rendido, el enamorado.
¿Qué será de mí? Si eres mi dulce predilecto
Tu amor es libertad, ventisca en altamar,
te adueñas de mis sueños, eres bosque de mis dedos,
¡Y te persigue de continuo mi fantasía!
Estoy anclado, al unísono valle de tus mejillas vestidas de mirra,
a esa tu espalda que se consume en mis caricias,
esos tus tobillos nacarados, que me ovillo a ser tu realidad,
que soy estribillo en tus sueños, que vuelo Que vuelo a donde mismo que tú.
Que perpetua la alegría ¡Se viste de nosotros!
Amor déjame en tu abrazo la ternura que solo tú posees,
evapórate en la constelación de mis besos,
y ven Seamos solo tú y yo, que no nos reclame el tiempo.
Gracias mi amor por realizar este dueto conmigo y tambien gracias por darme
los sietes mejores meses de mi vida, justo el primer día del siguiente año
los cumpliremos!! Te amo María.
Tú y yo
Amor, que entera es tu apariencia, así surges como flor y campo,
esa mirada tuya que se cuelga de mi ventana imperfecta
parece ahondarse como los calamares de luz en el fondo del mar,
amor, ¿A que sabe tu boca entonces cuando besa la boca mía?
No es posible describir la dicha que hoy provocas
¡Sabrán a nuestros sueños! A felicidad,
y cuando de tus labios sea ¡Seré flor!
Y tú el jardinero de mis anhelos.
Hoy que tanto me sé tuyo, me basta tu sombra espléndida
para voltear a ver la primavera y volverme túnel
aunque implique recostarme en tus pétalos
Es muy posible que te ame como nunca imagine lo haría.
Quizá te alcance mi voz, y se esconda en tu corazón
arca de mis bonanzas, vida y primicias;
Contigo las posibilidades no son escasas
porque en el harén de tus virtudes el amor no tiene límites.
Acallemos amor, donde justo la voz carezca de silencios,
que tenemos jóvenes los labios para concebir romanticismo,
que pretendo acosar el entorno de cada uno de tus versos
cuando se esconda tu voz en mi latido profundo.
Entonces No será necesario el rubor ¿Verdad?
Caeré tan frágil de ti, de tus versos despiertos,
que seré adolecente en tus brazos de sol,
en la profundidad de tu amor que es ola Es mar.
Amor, navegante mía, soy novio de tu cuello terso
donde no se enciman las caricias a cantaros,
ahí dejas al corazón anonadado, nadando sobre tu piel
suspirando como dormido, muy a tus pies rendido, el enamorado.
¿Qué será de mí? Si eres mi dulce predilecto
Tu amor es libertad, ventisca en altamar,
te adueñas de mis sueños, eres bosque de mis dedos,
¡Y te persigue de continuo mi fantasía!
Estoy anclado, al unísono valle de tus mejillas vestidas de mirra,
a esa tu espalda que se consume en mis caricias,
esos tus tobillos nacarados, que me ovillo a ser tu realidad,
que soy estribillo en tus sueños, que vuelo Que vuelo a donde mismo que tú.
Que perpetua la alegría ¡Se viste de nosotros!
Amor déjame en tu abrazo la ternura que solo tú posees,
evapórate en la constelación de mis besos,
y ven Seamos solo tú y yo, que no nos reclame el tiempo.
Gracias mi amor por realizar este dueto conmigo y tambien gracias por darme
los sietes mejores meses de mi vida, justo el primer día del siguiente año
los cumpliremos!! Te amo María.
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