Tenemos tanto que decirnos
que ninguno de los dos sabemos por donde empezar
¿razones de conciencia?
el sol de mediodía quemaba nuestros labios
se deshojaban las margaritas
y el calendario de nuestras vidas
marchitaba su fragancia
como aquella rosa que guardas entre las hojas de un libro,
tu silencio y el mio se acurrucaron en el diván de tus recuerdos,
y tras una larga caricia nos miramos a los ojos,
fue un diálogo de almas,
suave violencia, violento estruendo
que firmó el epílogo,
se cayó el último petalo de nuestras vidas
y terminó el idilio.
José Manuel Muro Mora...-------------
que ninguno de los dos sabemos por donde empezar
¿razones de conciencia?
el sol de mediodía quemaba nuestros labios
se deshojaban las margaritas
y el calendario de nuestras vidas
marchitaba su fragancia
como aquella rosa que guardas entre las hojas de un libro,
tu silencio y el mio se acurrucaron en el diván de tus recuerdos,
y tras una larga caricia nos miramos a los ojos,
fue un diálogo de almas,
suave violencia, violento estruendo
que firmó el epílogo,
se cayó el último petalo de nuestras vidas
y terminó el idilio.
José Manuel Muro Mora...-------------