Tú;
con tu misticidad de apoastro;
con tus dones estirados a mis manos
en noches de prenumbra ambrienta,
de besos socegados por nuestros
labios humanos.
Tú;
con tu lumbre;
con infinidad donde pierdo mis caminos,
donde mis manos experimentan el ambre,
oh dulzura pura como reinos descubiertos;
tu con toda la luna bella en tu cara.
Tú;
sola, sin miedo a mi ambre de sol llameante;
visitan mis mejillas tus playas
de blancura existencia;
amo tus alas, tus pilares balncos de grandeza;
rosa suave en néctar de amapola.
Si, tú;
desarmas al caballero que lleva el arma
para amarte,
pones tu indeleble mirada junto a sus aguas;
pongo mis humanos pies en tu tierra,
soy yo, quien se esfuerza en caer de golpe ante la amada.
Solo tú;
en los barcos anclados, en playas privadas
de notoria deslumbranza de caricias celestiales;
te entrego mi cuerpo de vida corta,
te doy un minuto para que lo transformes en horas;
si, tú, la que olle, la que adorna los parajes de mi alma.
con tu misticidad de apoastro;
con tus dones estirados a mis manos
en noches de prenumbra ambrienta,
de besos socegados por nuestros
labios humanos.
Tú;
con tu lumbre;
con infinidad donde pierdo mis caminos,
donde mis manos experimentan el ambre,
oh dulzura pura como reinos descubiertos;
tu con toda la luna bella en tu cara.
Tú;
sola, sin miedo a mi ambre de sol llameante;
visitan mis mejillas tus playas
de blancura existencia;
amo tus alas, tus pilares balncos de grandeza;
rosa suave en néctar de amapola.
Si, tú;
desarmas al caballero que lleva el arma
para amarte,
pones tu indeleble mirada junto a sus aguas;
pongo mis humanos pies en tu tierra,
soy yo, quien se esfuerza en caer de golpe ante la amada.
Solo tú;
en los barcos anclados, en playas privadas
de notoria deslumbranza de caricias celestiales;
te entrego mi cuerpo de vida corta,
te doy un minuto para que lo transformes en horas;
si, tú, la que olle, la que adorna los parajes de mi alma.