Gerardo Lugo
Cuervo gris
Si tus ojos fueran una prisión, cometería el delito de
contemplarlos hasta ser preso de tu mirar.
Si tu cuerpo fuera un templo sería un monumento,
y yo el adorador más devoto de su perfección y exquisitez.
Si tu boca fuera una fuente, bebería de ella
hasta embriagarme con el sabor de tus labios de miel.
Si tu pelo fuera de lino me haría un manto
para cubrirme con su calor cuando el frío me queme la piel.
Si tu piel fuera de seda, renegando sus pétalos,
las flores sentirían celos de su suavidad y delicadeza.
Si tu voz fuera un himno, sería la melodía
más armoniosa jamás creada y entonada por algún mortal.
Si tu sonrisa fuera una estrella, el sol y la luna se extinguirían
opacados por la luz que emana de tu ser.
Si tu alma fuera divina, hasta los mismos ángeles bajarían del cielo
para adorarte como diosa hecha mujer.
Si tu corazón fuera una joya, sería un diamante en bruto
incapaz de deshacerse, aunque fuese arrojado al mismo infierno.
Si tú mujer fueras mía, serías el poema más sublime
escrito por la mano de un hombre
que se ha quedado sin letras para describir al amor.
contemplarlos hasta ser preso de tu mirar.
Si tu cuerpo fuera un templo sería un monumento,
y yo el adorador más devoto de su perfección y exquisitez.
Si tu boca fuera una fuente, bebería de ella
hasta embriagarme con el sabor de tus labios de miel.
Si tu pelo fuera de lino me haría un manto
para cubrirme con su calor cuando el frío me queme la piel.
Si tu piel fuera de seda, renegando sus pétalos,
las flores sentirían celos de su suavidad y delicadeza.
Si tu voz fuera un himno, sería la melodía
más armoniosa jamás creada y entonada por algún mortal.
Si tu sonrisa fuera una estrella, el sol y la luna se extinguirían
opacados por la luz que emana de tu ser.
Si tu alma fuera divina, hasta los mismos ángeles bajarían del cielo
para adorarte como diosa hecha mujer.
Si tu corazón fuera una joya, sería un diamante en bruto
incapaz de deshacerse, aunque fuese arrojado al mismo infierno.
Si tú mujer fueras mía, serías el poema más sublime
escrito por la mano de un hombre
que se ha quedado sin letras para describir al amor.
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