Me inclino ante ti
Donde el abismo llega a su fin,
Para observarte en la penumbra,
Divisando en tu cuerpo una claridad infinita,
Belleza,
En ti
En cual las palabras no merecen.
Eres la tibia luz,
Que compite con el sol al alba.
Eres lo bello,
Lo bello que lleva a hacer lo insensato.
Te perfilas en ese cúmulo de razones que hacen sentirme vivo.
Tu, lejanía en el tiempo,
Te escucho como la trashumancia de las olas,
Atraves del tiempo
De un tiempo efímero,
En el cual la vida me enseña,
Lo hastio que soy al no poder merecerte.
Eres lo superlativo de la belleza,
Lo suntuoso de la simpatía,
Me siento superfluo ante ti,
Belleza personificada,
Me haces indagar
¿Qué es mas bella que tu?
Y te preguntas:
¿Porqué la palabra bello se ha convertido en monótona en este poema?
No me canso de llamarte bella,
Aunque te observe desde cerca,
Aunque te vea desde la oscuridad,
Aunque te divise desde
El horizonte como un faro
Que emite destellos de belleza
Que llegan a mis pupilas
Desde el abismo
Antónimamente vertical.
Estos versos no merecen
Estar escritos sobre ti
Y solo son un intento desesperado
De lo que te quiero.
Donde el abismo llega a su fin,
Para observarte en la penumbra,
Divisando en tu cuerpo una claridad infinita,
Belleza,
En ti
En cual las palabras no merecen.
Eres la tibia luz,
Que compite con el sol al alba.
Eres lo bello,
Lo bello que lleva a hacer lo insensato.
Te perfilas en ese cúmulo de razones que hacen sentirme vivo.
Tu, lejanía en el tiempo,
Te escucho como la trashumancia de las olas,
Atraves del tiempo
De un tiempo efímero,
En el cual la vida me enseña,
Lo hastio que soy al no poder merecerte.
Eres lo superlativo de la belleza,
Lo suntuoso de la simpatía,
Me siento superfluo ante ti,
Belleza personificada,
Me haces indagar
¿Qué es mas bella que tu?
Y te preguntas:
¿Porqué la palabra bello se ha convertido en monótona en este poema?
No me canso de llamarte bella,
Aunque te observe desde cerca,
Aunque te vea desde la oscuridad,
Aunque te divise desde
El horizonte como un faro
Que emite destellos de belleza
Que llegan a mis pupilas
Desde el abismo
Antónimamente vertical.
Estos versos no merecen
Estar escritos sobre ti
Y solo son un intento desesperado
De lo que te quiero.