Romeo Sebastian Bellini
Poeta recién llegado
Conjuró los ojos blancos níveos de la mirada
y es su mente, que con su mirar habla y dialoga
y entre las sombras resplandeciente brilla ese amor,
que observa y regaña el yo de la reflexión.
Pero el espíritu interior que abriga al yo apasionado,
rebelde desenhebrado intuitivo de su ocaso,
en presuntuosos acordes desenfrenados
y con años sabios en sus huesos y en su piel,
piensa en el arte del sexo también
como un demente desaforado, tal latir sin igual,
sueño ardiente cómplice exclusivo,
con el sentir encendido de un escozor especial,
registra en ella, a su radiante soñada
y siente amarla, como a los poemas del alma,
sembró su vida de ganas al profanarla de frente,
adentro engalana ardiente su beso como pavana.
Hago balance y presiento que algo, se metió en mi cuerpo
y tengo miedo si es de Marte, o invasora del infierno,
tugurio de mi esperanza, paciencia cuida mi suerte,
geografía para amarte y con arte muero en tenerte.
y es su mente, que con su mirar habla y dialoga
y entre las sombras resplandeciente brilla ese amor,
que observa y regaña el yo de la reflexión.
Pero el espíritu interior que abriga al yo apasionado,
rebelde desenhebrado intuitivo de su ocaso,
en presuntuosos acordes desenfrenados
y con años sabios en sus huesos y en su piel,
piensa en el arte del sexo también
como un demente desaforado, tal latir sin igual,
sueño ardiente cómplice exclusivo,
con el sentir encendido de un escozor especial,
registra en ella, a su radiante soñada
y siente amarla, como a los poemas del alma,
sembró su vida de ganas al profanarla de frente,
adentro engalana ardiente su beso como pavana.
Hago balance y presiento que algo, se metió en mi cuerpo
y tengo miedo si es de Marte, o invasora del infierno,
tugurio de mi esperanza, paciencia cuida mi suerte,
geografía para amarte y con arte muero en tenerte.