Iohannes
Poeta recién llegado
Los hombres ya no se dan la mano,
Pues en este tiempo todos son mancos,
Unos de la izquierda otros de derecha,
Unos por elección propia,
Otros por costumbre familiar.
Todos alzan la voz, pero nadie las manos,
Unos gritan revolución, otros dialogo.
Todos hermanos,
Unos obreros, otros empresarios.
El que no toma el arado a dos manos,
Que no diga que me defiende y me comprende.
El que no tira la semilla por el camino,
Que no diga que hace germinar.
El que no se funde en un abrazo a dos manos.
No puede ser hermano, padre, madre, hijo.
En las manos del campesino,
se divisa la lucha.
En las redes del pescador,
Esperanzas escapadas.
En las manos de una madre,
Callos de un amor esmerado, en el taller.
Las ideologías nos separan en amarga soledad,
Pero no te inquietes pequeño mío.
Estas manos, esas manos y tus manos
Serán una por el bien y la paz
De mamá y papá.
Pues en este tiempo todos son mancos,
Unos de la izquierda otros de derecha,
Unos por elección propia,
Otros por costumbre familiar.
Todos alzan la voz, pero nadie las manos,
Unos gritan revolución, otros dialogo.
Todos hermanos,
Unos obreros, otros empresarios.
El que no toma el arado a dos manos,
Que no diga que me defiende y me comprende.
El que no tira la semilla por el camino,
Que no diga que hace germinar.
El que no se funde en un abrazo a dos manos.
No puede ser hermano, padre, madre, hijo.
En las manos del campesino,
se divisa la lucha.
En las redes del pescador,
Esperanzas escapadas.
En las manos de una madre,
Callos de un amor esmerado, en el taller.
Las ideologías nos separan en amarga soledad,
Pero no te inquietes pequeño mío.
Estas manos, esas manos y tus manos
Serán una por el bien y la paz
De mamá y papá.