Leonardo Velecela
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si expiro en silencio un dia, recuerda que te amo,
y en mi tumba fría solo quiero una flor
o el pétalo solitario de tu libro del recuerdo,
de esa rosa marchita que un día mostró mi amor.
Llévalo un día, y no vuelvas más
déjame solo consumirme en el tiempo,
desintegrarme en silencio y morir en tu memoria.
Derrama tus lágrimas en mi lecho eterno,
grita mi nombre en soledad perpetua
que el eco muera como yo en el silencio,
y que los pajarillos levanten vuelo de una vez.
Desde mi sitio te mirare, un beso helado
pondré en tu frente, y me iré y te diré adiós.
No guardes mi recuerdo en baúl dorado,
ni adores mi memoria en tus ritos eternos,
ni que tus lágrimas corran más en tus mejillas
en las tarde o en las noches del recuerdo.
Déjalo fuera, que se vaya con el viento
que muera distante y para siempre,
olvídame tan solo olvídame,
y que en tu rostro una sonrisa nueva brille hoy,
que brille hoy olvídame,
y adiós.
Leonardo V.
y en mi tumba fría solo quiero una flor
o el pétalo solitario de tu libro del recuerdo,
de esa rosa marchita que un día mostró mi amor.
Llévalo un día, y no vuelvas más
déjame solo consumirme en el tiempo,
desintegrarme en silencio y morir en tu memoria.
Derrama tus lágrimas en mi lecho eterno,
grita mi nombre en soledad perpetua
que el eco muera como yo en el silencio,
y que los pajarillos levanten vuelo de una vez.
Desde mi sitio te mirare, un beso helado
pondré en tu frente, y me iré y te diré adiós.
No guardes mi recuerdo en baúl dorado,
ni adores mi memoria en tus ritos eternos,
ni que tus lágrimas corran más en tus mejillas
en las tarde o en las noches del recuerdo.
Déjalo fuera, que se vaya con el viento
que muera distante y para siempre,
olvídame tan solo olvídame,
y que en tu rostro una sonrisa nueva brille hoy,
que brille hoy olvídame,
y adiós.
Leonardo V.