Tumbas

Khar Asbeel

Poeta fiel al portal
-“Cada tumba tiene una historia”- suspiro el viejo sepulturero, dejando caer su sombra sobre las hojas secas que agitaba el viento.


Yo mire la tristeza gris de las derruidas lapidas y erosionadas cruces. Un gusto de melancólica amargura se sentía emerger en la garganta. Silencio. ¡Hay tanto silencio en esta parte del cementerio!



-“Cada tumba tiene una historia"- repito el anciano -"o más bien, cada tumba arropa una historia olvidada. Bajo esta tierra sobre la que ahora caminamos, centenares de huesos y polvo ocultan una vida que ya nadie recuerda, tiempo en el que se odió, se amó, se sufrió, se sangro y que paso sin dejar huella, imperceptible como un gemido lanzado al vendaval"-



El crepúsculo ardía tras las montañas azules.



-“Solo hay una muerte, hijo”- me dijo con desencanto – “cuando nadie recuerda ni siquiera tu nombre, cuando tu sepultura no tiene epitafio, cuando el olvido te arroja al más frio abismo”-


El viejo, con la pala al hombro, caminaba lentamente hacia el extremo contrario del osario.


Yo camine hacia la salida siguiendo mi sombra, dándole la espalda al sol agonizante.

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-“Cada tumba tiene una historia”- suspiro el viejo sepulturero, dejando caer su sombra sobre las hojas secas que agitaba el viento.


Yo mire la tristeza gris de las derruidas lapidas y erosionadas cruces. Un gusto de melancólica amargura se sentía emerger en la garganta. Silencio. ¡Hay tanto silencio en esta parte del cementerio!



-“Cada tumba tiene una historia"- repito el anciano -"o más bien, cada tumba arropa una historia olvidada. Bajo esta tierra sobre la que ahora caminamos, centenares de huesos y polvo ocultan una vida que ya nadie recuerda, tiempo en el que se odió, se amó, se sufrió, se sangro y que paso sin dejar huella, imperceptible como un gemido lanzado al vendaval"-



El crepúsculo ardía tras las montañas azules.



-“Solo hay una muerte, hijo”- me dijo con desencanto – “cuando nadie recuerda ni siquiera tu nombre, cuando tu sepultura no tiene epitafio, cuando el olvido te arroja al más frio abismo”-


El viejo, con la pala al hombro, caminaba lentamente hacia el extremo contrario del osario.


Yo camine hacia la salida siguiendo mi sombra, dándole la espalda al sol agonizante.

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Sentimientos que en escala elevan el tratamiento de una melancolia
compuesta por formas que se crecen en su teoria. excelente.
saludos amables de luzyabsenta
 

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