BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Oh se le fueron helando las palabras
tras un esqueleto un depósito de huesos
la esquiladora tunecina y el viento a favor
los remolcadores inhaladores de morfina.
Los troncos sucesivos derramándose por la ribera
el río tronco olvidado en sí mismo
donde el agua venera el triunfo de lo oscuro.
Le gustaban los besos en la aurora
cuando los mentecatos regresan de sus prostíbulos
y amanecen como gatos combativos
entre sus huellas los delitos.
Le gustan todavía esos besos atestiguados
incalificables y honestos, una bella adolescente
ofreció su pecho de generosas curvas ondulantes.
Ubicó el manto y el plectro la espléndida voluta
y el cuerpo que apenas se mantiene obtuvo
su etiqueta en las zonas ajardinadas.
©
tras un esqueleto un depósito de huesos
la esquiladora tunecina y el viento a favor
los remolcadores inhaladores de morfina.
Los troncos sucesivos derramándose por la ribera
el río tronco olvidado en sí mismo
donde el agua venera el triunfo de lo oscuro.
Le gustaban los besos en la aurora
cuando los mentecatos regresan de sus prostíbulos
y amanecen como gatos combativos
entre sus huellas los delitos.
Le gustan todavía esos besos atestiguados
incalificables y honestos, una bella adolescente
ofreció su pecho de generosas curvas ondulantes.
Ubicó el manto y el plectro la espléndida voluta
y el cuerpo que apenas se mantiene obtuvo
su etiqueta en las zonas ajardinadas.
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