Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
La lluvia no me pone triste
ni el adiós como un castillo
que dejaste en mi puerta,
tampoco sufro por no verte
pues continuamente te imagino
a mi lado riéndote de casi todo,
no echo de menos tus palabras
muchas veces hirientes
ni esas miradas tuyas
que me paralizaban,
eso si, tus besos, su ausencia,
me mata, nada los sustituyen,
mis labios están resecos
y mi lengua anestesiada,
me enganché a tu boca,
ahora tengo síndrome
de abstinencia,
tus besos eran mi droga.
ni el adiós como un castillo
que dejaste en mi puerta,
tampoco sufro por no verte
pues continuamente te imagino
a mi lado riéndote de casi todo,
no echo de menos tus palabras
muchas veces hirientes
ni esas miradas tuyas
que me paralizaban,
eso si, tus besos, su ausencia,
me mata, nada los sustituyen,
mis labios están resecos
y mi lengua anestesiada,
me enganché a tu boca,
ahora tengo síndrome
de abstinencia,
tus besos eran mi droga.